«El club, la ciudad, el grupo... Todo me ha gustado mucho y estoy muy contento». Emilio Sánchez es una de las caras nuevas del Alavés y se confiesa «encantado». Es su primera experiencia en el fútbol profesional y no podría estar más satisfecho. Dentro y fuera del campo. Vestido de 'paisano' sonríe. De futbolista pide la pelota y la mima. Se le ve cómodo.
«Ahora hay que plasmar estas sensaciones en el campo», apostilla el manchego, consciente de que está ante su gran oportunidad. Pero no quiere correr. Se marca «objetivos a corto plazo», prefiere «ir día a día». No oculta, eso sí, que en el plano personal se propone metas «altas».
En ese sentido reconoce que «se nota» el salto de categoría, pero apuesta por amoldarse «lo más rápido posible para ser uno más». «Yo ya he cambiado el chip y no pienso en que antes jugaba en Segunda B y ahora en Segunda. Luego que decida el míster», explica.
«Afectar al vestuario»
Para convencer a Salmerón trabaja en una pretemporada «exigente». El balón es protagonista y le gusta, pero «eso no quiere decir que no sean entrenamientos fuertes». Ahora, con los amistosos, comienza lo bueno. «Después de mes y medio sin competir siempre queda esa cosilla de jugar partidos y se cogen con ganas», apunta el centrocampista, que admite que «aún nos falta chispa»
En lo colectivo tampoco tiene prisas y opta por «esperar» a la hora de hablar de objetivos. Sí considera, por contra, que se debe arreglar cuanto antes el asunto de las salidas pendientes. «No depende de nosotros, pero sería bueno que se solucionen por el bien de todos, por ese malestar que en algún momento tienen los compañeros afectados y que se puede transmitir al vestuario», concluye Emilio Sánchez.