El mercado está muy parado. Jugadores, representantes y secretarios técnicos coinciden en esta idea. Entradas y salidas se ralentizan mientras los clubes siguen a la espera de cerrar sus plantillas. En tanto las pretemporadas avanzan, el césped se convierte en un tablero de ajedrez con futbolistas como piezas. Cada parte implicada plantea su estrategia. El Alavés también tiene la suya. Las líneas maestras, básicamente, pasan por la contratación de un lateral derecho, un central y dos delanteros, con los que daría por cerrada la plantilla a expensas de oportunidades de última hora.
Varios nombres encima de la mesa. Cristian, Goran Maric, Fagoaga... La dirección deportiva albiazul sabe lo que quiere, pero en todos los casos sus deseos se encuentran con algún obstáculo. Cuando no son las salidas pendientes de los descartes son las pretensiones económicas del club poseedor de los derechos del jugador pretendido.
Es lo que pasa con Maric. Tiene un año de contrato con el Celta, que, a pesar de no contar con él ni para el primer equipo ni para el filial -por edad-, quiere sacar tajada de la operación. Lo primero, una opción de recompra. Después, alguna contaprestación más. La económica está descartada por parte del Alavés, que ha trasladado una contraoferta con otra fórmula a la entidad de Balaídos. El deseo del ariete, al que le gusta la idea de jugar en Vitoria, puede ser determinante con el paso de los días, pero lo que en Vigo se ve como un acercamiento de posturas no es suficiente en el Paseo de Cervantes y la secretaría técnica ya piensa en activar otros planes.
Falta le hace, toda vez que la delantera es la línea más debilitada, con Igor Martínez como única opción en punta. Los canteranos Jonathan Reguero y Óscar de Marcos hacen la pretemporada con el primer equipo, pero la idea inicial es que jueguen con el filial en Tercera, por lo que serían necesarias dos incorporaciones en la línea de ataque.
Fagoaga, «a la espera»
También en defensa, donde faltan un lateral derecho y un central. El primero es Cristian, que negocia la carta de libertad con el Cádiz. El segundo es una incógnita. El cuerpo técnico no contempla la opción de subir a Ioritz o Pinilla al primer equipo y considera que hay que reforzar esa demarcación. El Alavés ha preguntado por Iban Fagoaga, que la pasada temporada militó en el Granada 74, pero el interés no se ha concretado en una oferta. De hecho, el club vitoriano no ha pujado todavía por ningún futbolista en ese puesto.
El ex jugador del Eibar admite el interés albiazul y la idea le seduce. De momento está «a la espera», pero cuenta con otras ofertas de Segunda División. En esta situación, y desvinculado del Granada tras el descenso, entrena en solitario. «No es agradable, pero son cosas que tiene este oficio», apunta con resignación.
Ya se sabe, en cualquier caso, que para entrar hay que dejar salir. Y más cuando las dificultades económicas aprietan la soga de los números. Así, esas cuatro piezas cerrarían la plantilla en principio -interesa Pedro Vega pero no es prioritario-, a expensas siempre de posibles marchas. El club albiazul quiere librarse de Samuel, Miguel Pérez, Raúl Sánchez y Ángel, pero la misión no parece sencilla.
Raúl Sánchez
Por ejemplo, el representante del delantero, Rafael Zurro, deja claro que «con el paso del tiempo ya se verá, pero tiene un año de contrato en Vitoria y su intención es cumplirlo». Casos más particulares son los de Astudillo, cuya altísima ficha es inasumible y a la vez dificulta su salida, o Edu Alonso, que no cuenta pero tiene todas las papeletas para continuar por motivos económicos. La situación del vizcaíno, además, choca con la de Calderón.
El club dijo al vitoriano en su momento que se buscara una salida, pero, a la espera del lateral derecho, no se le ha incluido en el grupo de los 'apartados' y, si finalmente cumple su deseo de quedarse, podría hacerlo como segundo de a bordo en el puesto.