El Alavés ha echado a andar con seis rostros nuevos. Uno, el de César Fernández de Lasheras Caneda, rebosa ilusión. A sus 30 años, el fútbol le ha concedido la oportunidad de jugar en casa. No puede disimular susatisfacción, pero a la vez admite que «no es agradable encontrar un vestuario con compañeros que tienen que salir». La cara y la cruz del balompié.
-Hace apenas un mes peleaba contra el Alavés por no bajar. Las vueltas que da el fútbol. No se puede hablar mal de nadie.
-No, está claro. Y menos del equipo de tu tierra, por el que siempre sientes especial simpatía. Surgió la posibilidad de venir y espero acabar mi carrera aquí. Que dure muchos años.
-A usted le tocó el sabor amargo del descenso. ¿Olvidado, cambio de chip, ilusiones renovadas...?
-Evidentemente te queda una espina, sobre todo por el entorno del Cádiz. Te sienta mal, pero traté de hacer todo lo posible y me fui con la cabeza muy alta. Ahora, nuevas ilusiones, nuevos retos y a tratar de hacer una buena campaña y dar satisfacciones a la afición del Alavés para que no lo pase tan mal como el año pasado.
-¿Realmente había en Cádiz esperanzas en los recursos por mantener la categoría?
-La esperanza siempre queda, pero está claro que es complicado porque hay más implicados. La Federación tiene un marrón muy grande porque legalmente, viendo el artículo, tenía la razón el Cádiz, pero habría 23 equipos en la Liga y sería un follón.
-¿Qué tal los primeros días como albiazul?
-Bien, adaptándome al grupo, conociendo a los compañeros y ahora sufriendo la pretemporada.
-¿Qué vestuario se ha encontrado con tantos jugadores con un futuro incierto?
-Se nota en la plantilla la preocupación de ver qué va a pasar con algunos a los que se les ha comunicado que tienen que buscarse una salida. No es agradable encontrar un vestuario así, con compañeros que tienen que salir, pero somos profesionales. El fútbol está montado así y hay que trabajar.
-Así que todavía es pronto para hablar de objetivos.
-En Segunda no puedes hablar de metas. Siempre doce equipos pelean por ascender y es muy complicado. A mitad de temporada sí se puede valorar la situación y entonces se podrá hablar, pero ahora es tontería. Hay que trabajar, coger la forma cuanto antes y empezar lo mejor posible porque el inicio es muy importante.
-Después, sea el objetivo que sea, que se logre con menos sufrimiento que el año pasado.
-Claro, aunque sufrir por los puestos de cabeza es un sufrimiento bueno. Lo jodido es por esquivar los de abajo. Pero el Alavés demostró ser un grupo fuerte, entre todos lo sacaron adelante y esperemos que este año no se pasen tantos apuros y podamos hablar de otra cosa.
-De momento se mezcla veteranía con juventud. A priori, parece un buen cóctel.
-Sí. Todos tenemos que aportar lo nuestro. Los que llevamos más tiempo en el fútbol tenemos que aportar unas cosas, tanto en el vestuario como en el campo, y la gente más joven, dar ese espíritu. Es una buena mezcla, pero al final los resultados son los que te dan una buena sintonía.
«Contundente»
-Aunque recién llegado, es de los veteranos. ¿Qué papel le toca?
-El de siempre, cuando era joven y ahora que soy un poco más mayor. El de aportar todo lo que pueda en los entrenamientos, apoyar al compañero y tratar de sumar.
-¿Y en el campo qué puede esperar el aficionado albiazul de César?
-Esperamos que se vea un César contundente, que la gente esté contenta con lo que ofrezco y, sobre todo, que se sienta tranquila sabiendo que lo voy a dar todo.
-Contundente pero quienes le han seguido aseguran que, siempre que puede, opta por rasear el balón en lugar del pelotazo.
-En Segunda es complicado porque hay mucha presión, pero siempre que se pueda rasear la pelota lo haré. Sobre todo para que los pivotes o los mediopuntas puedan recibir en condiciones y no siempre con rechaces o en segundas jugadas. Está claro que el partido es el que te dice la manera en la que debes jugar, pero siempre que se pueda salir jugando es mucho mejor.
-Delanteros como Aganzo, mejor en su equipo que en el rival, ¿no?
-La verdad es que sí. Han sido muchos años en los que me he tenido que pegar con él y ahora es uno más de la plantilla y tiene que aportar mucho. Pero también están Raúl Sánchez, Igor, gente del filial... Hay que conseguir una buena sintonía para que luego se refleje en el campo.
-¿Y qué espera César de la afición?
-Me ha tocado vivir desde lejos todo el tema de Piterman y siempre te cuentan cosas. Hubo mucha decepción en la gente, pero ha cambiado un ciclo y se está animando. El año pasado fue vital mantener la categoría para dar estabilidad y ésta puede ser una temporada bonita para que la afición no sufra como en el pasado.
-De momento hay cuatro vitorianos en la plantilla. Eso siempre ilusiona.
-Sí, es bueno. Javi -Pérez- ha traído también gente de cerca de aquí y creo que el carácter que puede dar el jugador vasco será importante para el equipo, mezclándolo con la forma de ser y las cualidades de otras partes. Puede ser la mezcla buena.
-¿Se ha preguntado alguna vez por qué salen tan pocos futbolistas alaveses?
-Cuando he estado fuera siempre miraba la plantilla del Alavés y daba un poco de pena que hubiera poca gente de aquí. No sé si realmente no salen o es que se apuesta poco por la cantera, pero lo que está claro es que los que estamos estamos muy contentos y evidentemente lo vamos a dar todo.