A yer acompañé a mi hijo Gaizka en su presentación con el Deportivo Alavés. Después de cinco años sentí un cosquilleo especial al volver a pisar el césped de Mendizorroza, siempre bien cuidado por el fenómeno Ángel. Mirando una vez más a las gradas me vinieron los grandes recuerdos del 'Glorioso', como bien les gustaba llamar al equipo al gran Compañón y a Saracho. Siete hermosos años en el club liderado por Gonzalo Antón, el mejor presidente de la historia.
Pocas cosas quedan ya de aquella época, pero saludar al doctor Manu Goienetxea, pequeño gran hombre, departir con el actual presidente Fernando Ortiz de Zárate del esperanzador presente del club y conversar con el mejor futbolista alavés de todos los tiempos, Pablo Gómez, me hicieron revivir los grandes momentos de aquellos años. También pensar que todo lo que se edificó con paciencia y sacrificio durante muchas temporadas se vino abajo después en muy poco tiempo. ¡Qué difícil es conseguir una estabilidad y qué fácil perderla!
Me ha hecho mucha ilusión que mi hijo Gaizka haya recalado en el Deportivo Alavés. Seguro que lo dará todo en el campo y aportará experiencia y serenidad en el vestuario. Deseo el regreso de los mejores tiempos para el club y que entre todos hagan reverdecer los laureles de aquel gran Deportivo Alavés.