El Deportivo Alavés ha entrado con fuerza en el mercado de los fichajes y ya ha atado a cuatro jugadores -Albacar, Llorente, Garitano y César-, todos de corte defensivo. Pero los siguientes refuerzos deberán esperar. Es la recomendación disfrazada de orden, o al revés, de los administradores judiciales, que son los que rigen los designios económicos del club durante el proceso concursal. La consigna es clara, no más entradas hasta que se produzcan salidas.
El Alavés comunicó a nueve jugadores con contrato que no cuenta con ellos y que, por consiguiente, deben buscarse una salida. Son los defensas Edu Alonso, Ángel, Pablo Casar, Calderón y Tarantino; los centrocampistas Miguel Pérez, Ian Uranga y Samuel; y el delantero Raúl Sánchez. De momento, sólo Tarantino ha encontrado acomodo, en el Albacete, por lo que quedan ocho fichas por liberar, alguna de ellas importante.
A estos casos hay que sumar los de Astudillo, con unos emolumentos inasumibles para el club, y otros jugadores por los que se aceptan ofertas, tales como Lacen, David Aganzo o Gaspar. Sea como fuere, mientras no se produzca la salida de alguno de ellos será complicado que la entidad del Paseo de Cervantes anuncie más fichajes. Las entradas van a estar condicionadas al ritmo de las salidas.
En pleno proceso concursal la economía manda y dicta sentencia. El club no se puede salir del presupuesto marcado, no puede gastar más de lo que ingresa y mientras no se libren de algunas fichas no deben hacer más. Es el camino marcado por la administración judicial, que no quiere pillarse los dedos con una treintena de jugadores entrenando y cobrando cuando arranque la pretemporada. Los deberes de Javi Pérez, por tanto, se centrarán ahora en la negociación de los acuerdos para la salida de futbolistas.