El Alavés está a la espera de que el Steaua de Bucarest cumpla con el pago del traspaso de Arthuro, cifrado en algo menos de 200.000 euros, para dar carpetazo a la primera salida de uno de los jugadores de los que pretende desprenderse este verano. Hace días que ambos clubes pactaron las condiciones de la venta, también se han cruzado la documentación y los contratos, pero el cierre del trato está condicionado a una fecha. El 1 de julio. Antes del próximo martes, el Steaua debe ingresar al Alavés el dinero acordado, porque de lo contrario la operación podría frustrarse por incumplimiento de la parte rumana.
Decidido a vender a Arthuro al mejor postor o al primero que se le presente, el Alavés antepone cualquier otra consideración a la exigencia de recaudar por el delantero dinero contante y sonante. Abrir el ejercicio 2008-09 con un traspaso es la mejor manera de echar a andar con buen pie, considera la entidad que preside Fernando Ortiz de Zárate.
La negociación entablada con el Steaua, cuyo director deportivo y mentor de Arthuro es el ex albiazul Adrian Ilie, ofrece al Alavés un rédito infinitamente mayor que el propio de la cuantía del traspaso. Vender al atacante brasileño, cedido la anterior campaña al Córdoba, equivale sober todo a liberarse de un lastre en forma de contrato de tres años. En términos económicos, lo que debería percibir el jugador del Alavés hasta el final de su vínculo alcanza 1,2 millones de euros brutos. Si se finiquita la cuestión, la tesorería albiazul se quitará de encima otra venenosa herencia de Dmitry Piterman, dado como fue a firmar futbolistas por muchas temporada y altas fichas.
Aunque falta la transacción monetaria, el Steaua de Bucarest ya ha anunciado el acuerdo con el Alavés y el fichaje de Arthuro, al que espera en breve. No así la casa vitoriano. Otro rumano, el ex realista Gica Craioveanu, fue quien recomendó la contratación.