A la vuelta de la esquina surge una nueva temporada para el Alavés, justo cuando se apagan los ecos de la anterior, librada con el tañido de la campana y celebrada bajo la conquista de la permanencia en Segunda División. La entidad de Mendizorroza quiere aprovechar el rumor que aún late en su entorno para sacar a la luz ya la nueva campaña de abonados, una partida de ingresos más relevante si cabe que la relativa a los derechos de imagen. El principal sustento de su economía, en espera de lo que pueda deparar este verano la venta de jugadores para dar aire a sus arcas.
Esta vez, el atractivo de la captación de fieles para la renovada y crecida causa albiazul será económico, una razonable excusa en tiempos de crisis. Según ha podido saber EL CORREO, el Alavés mantendrá los precios de los abonos de hace un año a todos los seguidores que alarguen su militancia a la temporada 2008-09. Sin subida. Con esta iniciativa, inédita los últimos años en el club, que será presentada mañana o el viernes, se quiere premiar la fidelidad del socio, otras veces sufridor, y asegurarse un altísimo porcentaje de renovaciones.
Así las cosas, la tabla de cuotas será la misma que a finales de julio de 2007 presentó el consejo de administración de Fernando Ortiz de Zárate al poco de asumir el mando en el Alavés. Hoy como ayer, los socios adultos pagarán entre los 480 euros que cuesta un asiento en la tribuna principal de Mendizorroza a los 228 de la zona de peñas. Entre medias, la butaca del graderío lateral saldrá a 427; la de preferencia, a 400 y los fondos de gol Cervantes y polideportivo, a 269. A todos ellos les corresponderá la asistencia a diecinueve partidos de Liga, al margen de los dos que en su momento designe la directiva como 'día del club', uno por cada vuelta del campeonato oficial.
Como continuidad a la propuesta presentada hace un año, con una acogida notable entre su público, el Alavés respetará la figura del socio protector, aquel que paga más ahora a cambio de ahorrarse el paso por taquilla antes de los dos encuentros de mayor atractivo del ejercicio liguero. En este caso, los precios para los adultos serán de 530 euros en principal, 477 en lateral, 440 en preferencia, 299 en los fondos de gol y 258 para los peñistas.
Aunque desea recompensar con la congelación de tarifas a sus socios renovados, tanto a los protectores como a los que no lo son, el Alavés tampoco quiere cargar a los aficionados que se alisten este año a la entidad. Por ello, sólo aplicará una subida del IPC, redondeado al 5% aproximadamente, a los abonados de nuevo cuño albiazul.
Masa social
Aunque sea por una vez, el Alavés antepone la gratificación a su masa social con el mantenimiento de las cuotas al afán recaudatorio de una campaña de venta de carnés. Ahora bien, a cambio de no enredar más en el bolsillo de su socio, la entidad aspira a aumentar el número de abonados y, por ende, el ingreso por este concepto. En Mendizorroza se tiene la percepción de que el alavesismo, aturdido antes, ha despertado al final de la Liga recién acabada, y de esta marea se quiere sacar provecho para poblar en el futuro las gradas del estadio vitoriano.
Entre la captación del verano y la campaña de la segunda vuelta de Liga, el Alavés reunió el ejercicio pasado a 8.200 socios. De partida, ahora se trata, lógicamente, de superar este número y en el horizonte se ha fijado por la gerencia albiazul el objetivo de los 9.000 abonados. Un listón, un contingente de aficionados que no hace mucho ya tuvo el plantel albiazul en Segunda.