Pasado el susto y celebrada la continuidad en Segunda División, el Alavés se pone manos a la obra de nuevo para crear un futuro más halagüeño. Con ilusiones renovadas, sin olvidar el pasado reciente, la casa albiazul espera que a partir de ahora todo le vaya mejor, pues peor sólo agrandaría su calvario. Con un plan que sí es suyo, a diferencia del de hace un año por estas fechas, cuando parte lo tomó en herencia de Piterman, el presidente Fernando Ortiz de Zárate ya ha sentado las bases sobre dos figuras. José María Salmerón se mantiene como entrenador y Javi Pérez asume la vacante en la dirección deportiva.
Queda echar a andar, que no es poco, pero el tiempo corre esta vez de su lado. El Alavés tiene dos meses para confeccionar una nueva plantilla. De boca de los protagonistas ha salido por unanimidad la conveniencia de construir otro equipo, más comprometido y, por lo tanto, menos viciado que éste por sus sucesivas frustraciones.
A ello se pondrán esta semana Ortiz de Zárate, Pérez y Salmerón. Han hablado por separado cruzándose ideas, pero no han discutido en conjunto. El secretario técnico y el entrenador, éste de vacaciones, han mantenido tan sólo dos conversaciones telefónicas: una para aclarar el revuelo que surgió en torno al inquilino del banquillo y la otra ya para cambiar impresiones sobre jugadores y fichajes. A mediados de esta semana, Javi Pérez y Salmerón se verán las caras por primera vez en Mendizorroza para ir de la mano.
El Alavés 2008-09 parte con veinte futbolistas en nómina. Demasiados. A saber, el portero Bernardo; los defensas Edu Alonso, Ángel, Casar, Gaspar, Mateo, Tarantino y Calderón; los medios Astudillo, Toni Moral, Miguel Pérez, Lacen, Samuel, Garro, Cabrera y Uranga y los delanteros Arthuro, Raúl Sánchez, Igor y Aganzo. Aunque a todos les une un contrato, no tienen garantizada su continuidad en la plantilla.
De hecho, la casa albiazul tiene idea de desprenderse de varios, en un número aún por determinar, a través de dos vías negociadoras: la rescisión y la venta. El Alavés asume que, como la pretemporada anterior, deberá indemnizar a aquellos jugadores con los que no cuenta siempre que acepten las condiciones. De esta manera, la entidad no sólo aligerará la caseta para facilitar la venida de fichajes, sino que también reducirá gastos de un plantel que sigue siendo carísimo para las estrecheces económicas de una sociedad en concurso. Los traspasos serían de igual manera una generosa fuente de ingresos. Arthuro apunta al primer adiós. Si se concreta su marcha al Steaua, el Alavés recibirá un dinero, pero, sobre todo, se liberará de los cerca de 600.000 euros que contempla el contrato albiazul del brasileño.
Las salidas, es decir, los huecos, condicionarán las llegadas. Javi Pérez avanzó el día de su presentación que antes de entrar hay que dejar salir, lo que no quita para que el Alavés tenga entre ceja y ceja incorporaciones pensadas.