«Venimos para darle gracias realmente porque algo ha tenido que hacer ella». Íñigo Calderón, uno de los tres vitorianos de la plantilla albiazul, vivió ayer un momento «precioso». Sin la tensión acumulada, con el cansancio de la noche anterior y la ilusión de «celebrar las cosas como se celebran en Vitoria». El Deportivo Alavés realizó una ofrenda floral a la Virgen Blanca. El mensaje: gracias por la permanencia
Fue un homenaje sencillo, humilde, pero espontáneo. Aunque pensado sobre la marcha para disfrutar en familia, alrededor de cuatrocientos aficionados albiazules se acercaron a la iglesia de San Miguel para disfrutar con el equipo. «Tenía carácter un poco privado, pero ha venido la gente que siente los colores y lo agradecemos», reflexionó Calderón. Las camisetas albiazules y los cánticos habituales de Mendizorroza se trasladaron a la balconada. Antes y después de que la comitiva albiazul, con Fernando Ortiz de Zárate a la cabeza, entrara en la capilla para escuchar las palabras y oraciones del cura de San Miguel. Como a principio de temporada, cuando el club recuperó una costumbre perdida en los últimos años. Entonces pidieron por la temporada y se ha sufrido mucho, pero «al final nos ha echado una mano», apuntó el presidente.
«Nos hubiese gustado más ofrecerle un título o un ascenso, pero hemos librado la categoría y la ofrenda ahí está», apostilló Ortiz de Zárate. Realmente, no ha sido una campaña para hacer fiestas, «pero nos hemos quitado tal peso de encima que lo hemos querido celebrar así», añadió Calderón, emocionado con la estampa.
Viva Vitoria, gora Alavés
A la salida de la iglesia, Coromina y Edu Alonso elevaron sendos ramos de flores a la ornacina de la patrona, coronada con una imagen de la Virgen Blanca ante la ausencia de la talla, que está siendo restaurada. Sin txapela, pero ejercieron de improvisados blusas, imitando el momento en el que las cuadrillas hacen sus ofrendas a la patrona el día 5 de agosto. «Viva Vitoria», «Gora Deportivo Alavés», gritaron desde lo alto de la escalera ante la unánime respuesta de los presentes.
Muchos de ellos, casi recién llegados de Vigo. Con ojeras, pero con tremendas ganas de poner la guinda a una ilusionante permanencia. Esperanza de un futuro mejor. Más tranquilo, al menos. La salvación, la ofrenda, el guiño de la Virgen Blanca... En gran parte son suyos. «Han estado bien todo el año, pero al final... Quince autobuses a Vigo, algo que no pasaba desde Dortmund, que era una final de Copa de la UEFA. En los malos momentos ha resurgido el alavesismo y nos han ayudado», concluyó Calderón.
Él, como el resto de la plantilla, se fundió con la afición en la plaza. Abrazos, sonrisas y muchas fotos. Fin de fiesta.