El Alavés y unos cuantos albiazules que se quedaron en Vigo tras la victoria hicieron de la salvación un ascenso. O un título. Festejaron el mal menor con honores. Se desató la euforia, corrió la bebida, algunos rompieron el corsé hasta llevarse un pitillo al pulmón y se desmelenó, cómo no, Calderón, peinado con una peluca chillona.
Hubo muchos momentos, pero uno cumbre. Cuando la plantilla y acompañantes se arrancaron por sorpresa con un coro que cantó la proclamación de Coromina como 'MVP'; lo que llevado al español premia al jugador más valioso de la 'final'. El catalán se ha ganado el afecto grupal después de descolgarse el sambenito de 'chico de Piterman' y su emotiva nominación pudo sonar a despedida. Acaba contrato, el club está contento con sus servicios, pero él quiere dar otro rumbo y un destino a su vida. Lejos de Vitoria, al parecer.
Para entonces, para cuando 'Coro' se sintió el Gasol albiazul, ya era un poco tarde -había una copa de más o unas cuantas-, pero la escena, en un pub temático dedicado a la meca del cine, pudo ser aún más entrañable si se hubieran moderado los chillidos de la concurrencia, un centenar en número. El 'Twenty Century Rock' agrupó sobre la barra, en las banquetas o en la intimidad de la directiva a los últimos alavesistas de Vigo. Groucho Marx se hizo de los nuestros por un rato y el más aprensivo del planeta, Woody Allen, observó el desvarío sin sumarse a él.
Entre éstos, Jairo y Adrián paseaban sus txapelas y 'Nico' Ardouin, su extrema simpatía. Es un tipo feliz y no juega. El presidente, Fernando Ortiz de Zárate, encabezó la retirada a tiempo, seguido por Benito Martínez y compañía. Tenían sueño y cansancio, producto del sufrimiento.
Los que se quedaron hasta una hora inapropiada, los más preparados para la guerra, alargaron el festín con una espuela interminable. La paella de la noche bailó entre ritmos caribeños y navegó sobre alcohol. A muchos la noche se les hizo de día. Y de la calle, a la ducha y de ésta, al autobús. Ayer fue jornada de resaca; hoy, de cumplir las promesas que cada cual hizo en respuesta a la salvación. Y Coromina, el mejor.