«Es uno de los días más felices de mi vida, una alegría impresionante». Fernando Ortiz de Zárate no podía reprimir esa dicha desbordante. Ni las lágrimas. El gesto le delataba. Su cara, descompuesta tras tanta angustia, evidenciaba la liberación de la tensión de todo un año. «Nunca lo había pasado tan mal, no hay palabras para describir tanto sufrimiento», admitía. «Pero merece la pena». Ayer pudo volver a sonreír, pudo mirar al futuro con optimismo. Con la misma ilusión con la que cogió el club hace casi un año. «El Alavés sigue vivo y muy vivo», se felicitaba. «Y va a seguir vivo muchos años», incidía.
Fueron palabras a pie de césped. Después de soltar toda la adrenalina, de abrazarse con sus jugadores y con la mayoría de los más de mil seguidores alavesistas desplazados a Vigo. 'Ahora más que nunca, Dmitry muérete', le cantaban con complicidad. Para ellos fueron las siguientes palabras. De un agradecimiento tan inmenso como sincero. «Estos son los mejores, es impresionante. Gracias a ellos hemos tirado hacia adelante», indicó. Vivero de alavesismo, un sentimiento que está vivo. «En el tema de la afición hemos sembrado para años venideros», se congratuló el presidente.
«Ahora hay que celebrarlo a tope», apostilló. La ocasión lo merece. Porque «nos hemos visto otra vez en Segunda B». Durante setenta minutos el equipo vitoriano estaba abocado a tan triste desenlace. La alegría desbordada, en cualquier caso, se hizo esperar. El Alavés no dependía de sí mismo y debía mirar a otros campos. También su máximo dirigente, por supuesto. Una agonía. «Hemos sufrido mucho hasta el último minuto, escuchando el partido de la Real. Ha sido un nerviosismo terrible, pero gracias a Dios nos hemos salvado. Es impresionante», resumió.
Salvación. La palabra preferida. Ortiz de Zárate la repetía con regocijo. Con rabia incluso. «Lo hemos pasado muy mal, pero estamos otro año en Segunda, que es lo importante», sentenció. Con palabras entrecortadas. En medio se le coló un «después de tantos problemas...». Entre lágrimas contenidas.
«Siga yo o quien sea»
«Ahora hay que celebrarlo y a Vitoria a hacer otro año». Porque ya piensa en el futuro. En un futuro sin tanto sufrimiento. «Poco a poco hay que tener más estabilidad y a ver qué pasa el año que viene», apuntó. La fiesta de Vigo no debe maquillar un mal año. Tanta angustia no es recomendable. Toca hacer autocrítica y subsanar errores. El presidente lo sabe. Es el primero en asumirlo. «Hay que hacer muchas reflexiones, ha sido muy duro a todos los niveles», señaló.
Para concluir, una sentencia para la incertidumbre. «Este club va a seguir por muchos años», repitió. «Siga yo o sea quien sea», apostilló.
Benito Martínez
El vicepresidente, Benito Martínez, también expresó su deseo: «A ver si el año que viene es una cosa más tranquila». Ayer vivió una situación «dificilísima», ya que «en la grada se vive muy mal, se sufre mucho y es difícil de aguantar».
El segundo entrenador, Julio Bañuelos, destacó que «salvarse así es maravilloso». «Nunca había vivido algo parecido. Por lo sufrido, es impresionante. Nos lo merecemos todos», concluyó.