De éxtasis en éxtasis. Dos domingos como para hacer que cualquier corazón reviente. De la fulminante remontada ante la Real Sociedad a otra gesta a la contra en casa del Celta. El Alavés salvó ayer la categoría con una nueva dosis de emoción en un estadio de Balaídos tomado por la afición vitoriana. Entre la plantilla alavesista no había palabras para agradecer lo suficiente el esfuerzo de la hinchada, pero Toni Moral retrató la sensación de sentirse como en casa a pocos kilómetros del cabo Finisterre. «Hay que agradecer la paliza que se ha pegado nuestra gente. La afición nos ha dado alas. Ha sido increíble», reconoció el centrocampista catalán.
Toni Moral brindó el triunfo a la afición en un partido en el que el Alavés hubo de remar contracorriente. Si bien reconoció que durante la primera parte el equipo estuvo atado de pies y manos ante el temor al descenso a Segunda B, dio por buena la posterior reacción, que vale la concesión de un crédito de estancia en la 'División de Plata' durante una temporada más. «Nos han entrado los nervios en los últimos minutos, pero la alegría ha sido inmensa. El equipo lo ha dejado todo, le ha puesto corazón hasta el final y, en última instancia, nos hemos llevado la recompensa», se felicitó Toni Moral.
Toca disfrutar
Después de incontables horas con el agua al cuello, Bernardo reconoció tras el encuentro que «ahora nos llega la hora de disfrutar un poco». Visto en perspectiva, el portero albiazul ensalzó aún más el valor del logro alavesista tras dos partidos en los que la condena al descenso parecía un veredicto irrevocable. «Viendo los últimos partidos, más valor tiene lo que hemos hecho porque hemos tenido que remontar dos resultados y sufrir muchísimo. Ha sido un año muy difícil para todos, pero creo que merecíamos salvarnos», afirmó. El cancerbero extremeño tampoco quiso pasar por alto el impagable apoyo de la afición vitoriana, que se trasladó en masa hasta Vigo. «Era increíble. Sólo se escuchaba a nuestra gente en el campo. Ellos también merecen disfrutar un poco», remarcó.
Por su parte, Samuel no se lo pensó dos veces al considerar «un milagro» la capacidad del Alavés para levantarse por encima de sus desdichas en las dos últimas jornadas de una temporada interminable. «Estamos como locos después del triunfo. El partido ha sido muy complicado, pero con mucha humildad y sacrificio se consiguen las cosas», aseguró Samuel.