El partido de mañana en Balaídos, vital para el Deportivo Alavés, está pasando de puntillas en Vigo. El Celta apenas habla del duelo. Ni la plantilla ni el entrenador. La Ley Concursal está centrando su atención y los focos apuntan a la parcela económica. Ayer, por ejemplo, los jugadores siguieron pasando por las oficinas del club para recibir explicaciones sobre la intervención judicial. La entidad les aseguró el cobro de sus fichas, aunque en plazos.
«No es una situación fácil, aparte de futbolistas son personas y es un panorama difícil de lidiar», reconoce su técnico, Alejandro Menéndez, pendiente además de su futuro. Apalabró su continuidad con el club, pero se da por hecha la llegada de Pepe Murcia al banquillo celeste. «A mí no me han comunicado nada y debo tener confianza en el presidente, pero, si no, seguiré mi camino por otro lugar», señaló. Ni rastro del encuentro en su discurso.
Tampoco en el de los jugadores. Luis García, por ejemplo, aseguró ayer que «claro que nos preocupa» la situación económica. «Desafortunadamente, ninguno somos Raúl ni Beckham y debemos dar de comer a nuestras familias», argumentó. Tampoco habló del Alavés.