E n un final de locura y no apto para cardiacos, el Alavés dio la vuelta al marcador en el derbi ante la Real Sociedad para mantener viva la llama de la esperanza. Antes del descuento de cuatro minutos, el equipo alavesista perdía y era carne de Segunda B, mientras la Real tenía pie y medio en Primera. Sin embargo, todavía hay que pellizcarse la carne para creerse los dos golazos 'in extremis' de Jairo y Moral, que aunque no sacan todavía al Alavés de los puestos de descenso por su desfavorable 'gol-average' con el Cádiz, sí le otorgan bastantes posibilidades reales de salvación. Primero, hay que cumplir los deberes con una victoria en Vigo, ya que un empate se antoja claramente insuficiente, y después confiar en que la Real -sus opciones de subir se han minimizado enormemente, ya que depende del fallo de sus contrarios- no pierda en Anoeta ante el Córdoba. Otras combinaciones posibles son que pinche alguno de los otros rivales en la lucha por la permanencia, como Cádiz, Xerez y Albacete. Eso sí, cuidado con los maletines, ya que es el momento de demostrar que los sentimientos están por encima del poderoso 'don dinero'.
En un derbi de los que hacen afición y con la mejor entrada de la temporada en Mendizorroza, la sana rivalidad de las aficiones se trasladó al terreno de juego. Por fin, el técnico Salmerón, a sabiendas de que no valía contemporizar, sacó un conjunto con mayor apuesta ofensiva. Aún así, la Real se situó mejor en el campo, llevando la iniciativa en un centro del terreno más poblado por sus jugadores. Fruto de su intensidad llegó el primer gol, pero la tónica de la primera parte finalmente se igualó en juego y ocasiones, que no en resultado. Hubo que esperar hasta la reanudación para la igualada de Adrián tras pase medido de Gabri. Sin embargo, con el rival contra las cuerdas, otro regalo defensivo insufló vida a la Real. Menos mal que incluso el realista Víctor perdonó la puntilla ante Bernardo, porque lo vivido después es tan increíble como inenarrable con invasión del campo por los hinchas incluida. Con los guipuzcoanos agazapados y el Alavés arriesgando lo indecible, llegó la segunda igualada con testarazo de Jairo y la apoteosis local tras la certera volea de Moral.