Los jugadores del Alavés y de la Real Sociedad velan armas en vísperas de un partido con tintes dramáticos. Derbi entre vecinos enemistados esta vez. De cada vestuario parten mensajes edulcorados. La esperanza es común. Unos, los albiazules, piensan en la victoria y en la salvación; otros, los blanquiazules, también en el triunfo y, en su caso, en el ascenso a Primera División. La cosa va por barrios.
Ayer, en Mendizorroza, el delantero Gabri se agarró a un clavo ardiendo. «Creemos en las posibilidades del equipo», significó el atacante, sabedor de que todo pasa por ganar el domingo y repetir una semana después ante el Celta en Vigo. «Jugamos en casa, será un partido con presión para los dos, pero puede ser bonito», aventuró el joven.
Hacerlo como contra el Sporting, la anterior cita en Mendizorroza, pero con victoria es la referencia, el espejo en el que debe mirarse el Alavés. «Llevamos varios partidos en los que el balón no quiere entrar en la portería. Esta vez tiene que entrar», reclamó Gabri, quien últimamente ha cedido protagonismo en la alineación vitoriana.
Versión guipuzcoana
En el frente donostiarra, Mikel Labaka y Xabi Castillo pusieron ayer voz al sentir de la caseta realista. Del Alavés, significó el primero de ellos, que «tiene muy buen equipo, con gente capaz de hacer buen juego y goles. La clasificación no refleja su calidad». Pendientes del Málaga y el Sporting, con quien pugna la Real por las dos plazas de ascenso a Primera libres, Labaka sostiene que «no nos aportará nada estar pendientes de los otros resultados. No tengo la intención de saber lo que pasa en los demás campos hasta el final porque lo que tenemos que hacer es sacar adelante nuestro partido y luego ya miraremos al resto».
Su compañero Xabi Castillo añadió otro punto de vista a un derbi vasco angustioso por lo que se pone en liza para ambos rivales. «No creo que vaya a ser un partido loco. Nunca se sabe, es difícil predecirlo, pero creo que de entrada ambos equipos intentaremos controlar el juego», aventura el central.
«Luego, en la segunda parte, puede que se abra» el encuentro, añade Castillo. En cualquier caso, argumenta que «será importante que controlemos los primeros 20 minutos» en previsión de que el Alavés salga a por todo.