-¿Qué le movió a asumir la embarcada de entrenar a la Real?
-Es la Real, tú. Es mi Real. Tuve antes tres opciones de entrenar; una de ellas, concretada, iba de camino a San Sebastián para firmar, pero se rompió el tema. A mí, Iñaki (Badiola) -presidente de la entidad donostiarra- me hizo sentir que me necesitaban y si la Real me necesita, yo voy. Te dejas llevar.
-¿Teme al fracaso, a no subir?
-No. Porque si sigo comportándome como hasta hoy, el día del Córdoba, cuando pite el árbitro el final del partido y de la Liga, no tendré nada que reprocharme desde un punto de vista ético. Me podré sentir mal si no conseguimos la meta, pero nada más. Por lo demás estoy muy tranquilo.
-¿Podrá Pep Guardiola, su amigo, con el Barça?
-Yo creo que sí. Además, no tiene que poder con nadie. Si otros ha tenido la posibilidad de dirigir, a veces con menos motivos, cómo no lo va a hacer él.
-¿Será Juanma Lillo su confidente técnico en el banquillo?
-15 de junio, 15 de junio.
-Álava y Guipúzcoa disfrutan ahora con el basket. ¡Cómo está la competencia!
-Esto tiene que ver con lo periodístico. Un deporte no rivaliza con otro. Es como montar un restaurante. Si lo abres en un sitio, lo mejor que te puede ocurrir es que monten otro cerca porque eso atrae gente al tuyo. La del deporte es la misma gente más o menos. Que le vaya bien al Baskonia es buenísimo para el Alavés y viceversa. Se puede trasladar lo mismo a mi tierra con la Real Sociedad y el Bruesa.