La trascendencia de la ocasión perdida en Ferrol se dejó notar entre todos los estamentos albiazules. Con el presidente, Fernando Ortiz de Zárate, a la cabeza. El dirigente alavesista, apenas diez minutos después de la conclusión del encuentro y con los aficionados albiazules aún animando, cruzó con lentitud el campo con lágrimas en los ojos. Para llegar hasta el fondo de seguridad donde se encontraban los seguidores y tratar de consolarles y calmarles.
Ortiz de Zárate fue aclamado por los aficionados alavesistas y el presidente, con las manos y con muchos gestos, les devolvió el cariño después del gran esfuerzo realizado para viajar hasta Ferrol. 615 kilómetros y prácticamente nueves horas de viaje. En ese momento, estaban ya a punto de volver a los autobuses para realizar el camino inverso sin el merecido premio de una victoria en La Malata.
La afición alavesista deberá ya efectuar un nuevo esfuerzo ante la visita de la Real Sociedad.