«La madre de todas las finales». Así define Juan Veiga el duelo de hoy en La Malata ante el Deportivo Alavés. Los ferrolanos tienen dos puntos más que los vitorianos. Una victoria les dejaría «prácticamente salvados»; una derrota les colocaría en una situación muy incómoda a falta de dos jornadas. El técnico gallego, en cualquier caso, quiere dejar claro que la mayor necesidad esta tarde se hospeda en el vestuario albiazul. «Si nosotros estamos en una zona peligrosa, ellos están con todas las alarmas encendidas». No le falta razón. Y es por ello que espera un rival «motivado, agresivo y complicado, que vendrá a jugarse la vida».
Veiga, como suelen hacer los rivales del conjunto babazorro, alaba la calidad de su plantilla y apunta que «no se entiende cómo están ahí». Pero, a falta de tres jornadas para la conclusión del campeonato, la clasificación no arroja ya muchas mentiras. Tanto unos como otros se juegan hoy lo que se juegan por deméritos propios. Mucho en ambos casos. En este escenario, el entrenador del cuadro ferrolano ve a su equipo preparado para acometer un choque «táctico, agresivo y físico en el que esperamos tener la suerte de nuestro lado».
«El apoyo del público»
Un equipo con pocos cambios. «El bloque va a ser el mismo de las últimas semanas porque no tendría mucho sentido hacer cuatro o cinco cambios a estas alturas de temporada», reconoce el preparador del Racing, que ve «enchufado» para la ocasión al delantero Jonathan Pereira, venido a menos después de una gran primera vuelta liguera.
El más mínimo detalle es decisivo en este intenso tramo final con tanto en juego, por lo que Veiga solicita ese plus diferencial que puede aportar la afición local. «Necesitamos el apoyo del público para meterle mucha presión al Alavés y que sus jugadores sientan el aliento de nuestra grada. Para nosotros es importantísimo que la gente esté con nosotros y que aporte su granito de arena, que el equipo lo nota», concluye el técnico verde.