El Alavés tira de catálogo o de diccionario para calificar otro partido de su particular calvario. Sólo le quedan tres hasta el desenlace. «De final de finales» a «batalla» es el tránsito verbal de los últimos días.Al argumento bélico, de uso ordinario también en el fútbol, acudió ayer el entrenador, José María Salmerón, al poner énfasis al duelo de mañana con el Racing de Ferrol, otro conjunto metido en nervios, aunque menos. La capacidad de maniobra de éste es mayor, al menos por unas horas más.
Sea Mendizorroza o La Malata, como es el caso, el Alavés no está ya para elegir escenarios de combate. «Nos vamos a tomar el partido dándonos igual el campo donde juguemos. Habrá momentos en los que ellos tengan que arriesgar y nosotros, defendernos con todo. Será una batalla que debemos ganar», asumió el almeriense, un tipo que por experiencia está llevando con aparente dominio la extrema situación clasificatoria.
«Ya no hay margen, ya no podemos hacer más cálculos», sentencia Salmerón, quien hace menos de una semana cifró en 46 los puntos que debía alcanzar el Alavés después de su asalto con el Sporting para darse por satisfecho. Pues bien, hoy tiene 44, dos menos de los fijados por él. «Hay que ganar y meter al Ferrol. Vamos con la idea de conseguir los tres puntos. Es lo que nos vale», promete.
«En nuestras manos»
El Alavés está en una encrucijada. Un cruce de caminos. Sabe cuál debe tomar, pero cabe la posibilidad de que no lo haga por avatares futbolísticos. «Si ganamos, salen las cuentas». Y si no, le espera el precipicio, la senda de descenso hacia Segunda B. «Cualquier otro resultado complicaría mucho nuestra situación y ya no dependeríamos de nosotros, un gran problema», admite. Quedaría a merced de sus enemigos, de los que no puede aguardar favores, y de marcadores caprichosos, más aún cuando se acerca el final. En caso de derrota, «tendríamos que ganar los dos partidos siguientes» -ante la Real Sociedad y Celta- «e incluso, dependiendo de los demás resultados, a lo mejor ya no valdrían los 50 puntos». Así que si el Alavés cae en Ferrol, como mucho podría alcanzar ese número, que pudiera ser insuficiente, como aventura su preparador. «Lo más importante es que siempre esté en nuestras manos».
Dada la necesidad, con un Alavés angustiado y un Racing inquieto -suma 46 puntos-, posiblemente se escenifique en La Malata un encuentro táctico por el miedo a claudicar frente al otro. «No podemos cometer errores; ellos, tampoco», sostiene Salmerón. «No hay margen. Tres partidos, el primero contra un rival al que podemos meter en aprietos y pasarle en la clasificación». Al contrario, si es el Racing el que vence, se le dirá adiós, pues dejará su permanencia virtualmente sentenciada y observará al Alavés con desatención.
El momento del gol
«En la hora de la verdad», asume Salmerón, con su equipo «ilusionado e implicado», él se siente esperanzado y agradece el respaldo a la afición. «Se ha demostrado que el conjunto no quiere bajar a Segunda B. Que tengamos el apoyo de la gente es muy importante para todos. No es momento de mirar hacia atrás, sino de ir todos por el mismo camino», reclama.
Lamenta la pérdida de Gaspar por sanción, pero confía en el grupo y, sobre todo, espera que rompa su sequía. «El equipo crea ocasiones y tenemos delanteros con calidad para que llegue el gol».