Salmerón acumula trece partidos en el banquillo albiazul, donde el equipo ha sumado quince puntos, con una media de 1,15 por encuentro, prácticamente la misma que su antecesor en el cargo Josu Uribe (1,12).
-Diez puntos en casa en seis partidos sin perder y cinco fuera con cuatro derrotas en siete encuentros, más o menos la tónica de toda la temporada. ¿Siente que no ha podido darle la vuelta a esta dinámica?
-Siento que en Tenerife (1-0) acababa de aterrizar y después fuera de casa sí lo hicimos bien en Alicante (1-1) y Córdoba (0-1). Pero llegó Eibar (2-0), un partido donde se dieron una serie de circunstancias -expulsión de Raúl Sánchez y penalti polémico- que no nos beneficiaron. Luego a Las Palmas y Xerez fuimos en una condiciones difíciles, con jugadores fuera de posición. Pero sí, en el conjunto de partidos fuera me faltan tres o cuatro puntos que podíamos haber sacado.
-Siempre que un equipo va mal se habla del aspecto físico. Ante el Albacete el Alavés parecía fundido en la segunda parte y con el Sporting, superior incluso a un rival de gran ritmo. ¿Hay explicación?
-Que el estado anímico hace mucho. Físicamente estamos en un buen momento para afrontar estos tres partidos. Porque no se puede estar hace dos semanas muy mal y ahora muy bien, eso está claro. Hay equipos que juegan 50 partidos o más en una temporada y acaban bien por una cuestión puramente anímica. Luego, otra cosa es que en algún momento estés algo peor y en otros algo mejor, pero hay que darle amplitud de mirada y los que estamos aquí sabemos cómo se ha trabajado día a día.
-Parece que en estos últimos encuentros se ha decantado también por 14 ó 15 jugadores para afrontar el tramo final. ¿Es la conclusión que ha sacado de los anteriores encuentros?
-Bueno, he alternado en ocasiones, un poco por los momentos físicos y anímicos. Sólo digo que hay que apretar hasta el final y el que no lo haga no estará en el campo. Necesitamos una buena línea general. Insisto en que las bajas en puestos determinados nos restaron solidez y ahora la hemos recuperado.