Garro volvió ayer a Ibaia un mes después de ser operado de la rodilla y tras superar una infección que le obligó a pasar tres veces más por el quirófano y a estar ingresado durante quince días. El centrocampista, aún pálido y con varios kilos perdidos, aseguró que regresa «con mucha fuerza» después de «pasar un mal trago».
Garro explicó que, pese a los problemas añadidos a su lesión del ligamento cruzado anterior, la rodilla «está muy bien» y su objetivo es «trabajar» para lograr una rehabilitación completa.
El futbolista vitoriano, aún con muletas y que vio el encuentro frente al Sporting por televisión, explicó que confía en la salvación ante el nivel ofrecido por sus compañeros. «Para mí fue el mejor partido de la temporada», destacó.