Un incidente entre aficiones en los aledaños de Mendizorroza dieron la razón al Comité Antiviolencia, que declaró el partido de ayer como de alto riesgo. Fue aislado, pero vino a deslucir el gran ambiente futbolístico que respiró Vitoria durante toda la jornada. Ocurrió antes del encuentro, en El Prado, donde grupos de seguidores de uno y otro equipo comenzaron a perseguirse e insultarse. Los ánimos se calmaron, pero la pelea se trasladó a las puertas del estadio, entre la 4 y la 5, donde la Ertzaintza se vio obligada a intervenir después del lanzamiento de varias botellas. Durante los enfrentamientos, que se saldaron sin detenidos, un agente resultó herido y tuvo que ser trasladado en ambulancia al Hospital Santiago, donde fue ingresado con heridas de diversa consideración.
Fue el lunar de una fiesta. Porque siempre lo es, o debería serlo, que Mendizorroza y Vitoria vuelvan a vestir sus mejores galas futbolísticas. Las calles más céntricas de la capital alavesa respiraron fútbol desde el mediodía, cuando camisetas albiazules y rojiblancas convivieron en relativa armonía, velando armas para el duelo. A eso de las siete los asturianos, algunos más torcidos que rectos después de varias horas de 'refrigerios', comenzaban a preguntar a los vitorianos cuál era el mejor camino hacia Mendizorroza. Mientras, más parsimoniosa, la hinchada alavesista se reunía en la Virgen Blanca para marchar en kalejira hacia el estadio.
Tras una pancarta que rezaba 'Denok batera, Glorioso aurrera' (Todos a una, adelante Glorioso), alrededor de un millar de aficionados albiazules secundó la iniciativa de la peñas. Salieron algunos menos, pero fueron sumando efectivos por el camino al grito de 'Ahora más que nunca, Deportivo Alavés', incluidos aficionados con camisetas de Osasuna, Real Sociedad e incluso Athletic.
Comitiva deportiva, con cánticos de apoyo al 'Glorioso', sin menosprecio al rival. Precedida por una patrulla policial, entorpecida sólo por las ambulancias que se dirigían a los incidentes de Mendizorroza y deslucida por la lluvia en los metros finales. Cargada de ilusión, en cualquier caso. Que se le pregunten a los karatekas ucranianos que, de turismo por la ciudad con motivo del Europeo del sábado, se toparon con un colorido que no dudaron en retratar con sus cámaras.
'A Segunda B'
En Mendizorroza aguardaba el grueso policial y la nutrida afición rojiblanca, más de los 2.000 anunciados y muchos en localidades teóricamente alavesas-. Y en el campo se acabó la cordialidad. Los gritos de 'A Segunda B' de la 'mareona' no sentaron nada bien en la hinchada local, que en el partido rugió como hacía tiempo que no lo hacía y, al igual que el equipo en el campo, se comió a su rival, que acabó entre ertzainas.
Ambiente de gala, tifos de Bihotz Urdin y Eztanda Norte y una gran entrada, cifrada de forma oficial por el club en los 14.800 espectadores. El cartel de 'no hay billetes' no se correspondió en la grada, donde había asientos libres, pero Mendizorroza respondió a la llamada del alavesismo. Al final, lástima, faltó la guinda del resultado.