Tras un notable esfuerzo el Alavés se quedó ayer a falta de gol para rematar al Sporting y, como consecuencia directa, el insuficiente empate le empuja hacia una situación límite en las tres últimas jornadas. La espectacular comunión entre un Mendizorroza entregado y un conjunto albiazul máscentrado que nunca proporcionó uno de esos encuentros que, de haberse repetido con cierta frecuencia durante la temporada, hubiera evitado situaciones como la que queda por delante. En un choque eléctrico desde el inicio, el conjunto vitoriano se sostuvo primero con intensidad ante un adversario que busca la Primera División y, tras el descanso, a su monólogo, en superioridad numérica durante el último tramo, sólo le faltó encontrar la portería de un excelente Roberto.
El partido se había presentado con toda la presión posible para ambos equipos. El Alavés, después de que prácticamente todos sus rivales sumaran, acudía exigido en extremo. El Sporting, tras los triunfos sabatinos de Real Sociedad y Málaga, compareció en una situación similar. Aunque, como se vio más tarde, el empate le bastaba para seguir dependiendo de sí mismo y ahí radicó la diferencia. Mientras la escuadra alavesista se vio obligada a arriesgarlo todo -Bernardo salvó el punto en un contragolpe en el descuento de Barral-, el cuadro gijonés se pertrechó a la contra y sin la más mínima intención de asumir el mando del encuentro.
Salmerón repitió el once inicial que empató la pasada semana en Soria, con Gaspar por delante de la defensa y un sistema 4-1-4-1 bastante flexible. Pero ya desde el inicio los dibujos importaron poco. Cada pelota dividida era una batalla y el Alavés arrancó con todo el ímpetu posible. El Sporting, que amenazaba con Bilic en acciones aisladas, se repuso pronto de la ferocidad albiazul y, también a base de grandes dosis de sacrificio en el centro del campo, equilibró la contienda.
Adrián, Bilic y Lacen
Las ocasiones, en este tramo, aparecieron por ambas partes y en jugadas sin excesiva relación con las combinaciones precisas, que se antojaban complicadas ante la presión por parte de los dos bandos. Bernardo salvó la primera de Bilic, Adrián no pudo acertar tras una escapada y un recorte en el área y después llegó un gol anulado al propio Bilic por falta sobre Coromina. Al Alavés le costaba llegar hasta el área rival y lo hacía por impulsos.
Hasta que en los últimos minutos de esta primera parte volvió a apretar de firme. Con Lacen como gran valor en el centro del campo a la hora de empujar al equipo. Al francés sólo le detuvo entonces la madera. Porque su soberbio zurdazo con Roberto totalmente batido se estrelló en el larguero y botó fuera de la portería.
Poco a poco, el Sporting se refugiaba en tareas defensivas y esperaba ya alguna contra aislada. El Alavés, que en otras ocasiones ha acusado sus esfuerzos, volvió en esta oportunidad del vestuario totalmente enchufado. Monopolizaba la pelota, encontraba sentido a su fútbol y condenaba a su adversario a concetrarse en despejar balones.
Pero los problemas volvieron a aparecer en el área. Roberto despejó un gran disparo de Aganzo, Sergio no conectó un balón muy claro cedido por Adrián y la escuadra visitante se defendió con firmeza ante el continuo bombardeo de balones sobre su portero.
Expulsión de Gerard
La auténtica carga albiazul llegó en el cuarto de hora final, pero sin claridad en el último pase. Iglesias Villanueva, otro árbitro pésimo, se negó primero a expulsar a Gerard, que cazó a Aganzo con los tacos cuando se escapaba hacia la portería. Sí le mostró después la segunda amarilla, tras un agarrón a Toni Moral, y el Sporting se quedó con diez.
Entraron Jairo e Igor por dos defensas, Calderón y Casar. Y el toque de corneta resultó permanente. Con un adversario encerrado, pero siempre solvente en la zaga. Movió y movió la pelota el Alavés, aunque sin encontrar nunca el hueco definitivo ni el disparo certero. A cambio, Bernardo tuvo que salvar el punto ante Barral en el descuento. Un empate, en definitiva, corto para los méritos contraídos, pero que deja al Alavés en la cuerda floja ante la visita a Ferrol.
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