«Es un sueño que siempre está ahí». Roldán, formado en el Alavés desde infantiles, no esconde su ilusión por retornar al «equipo de mi corazón». Tiene pasado albiazul común con Rubén, en el filial hasta la pasada temporada, y Carlos Alonso, que se fue a Salamanca cuando acabó juveniles. Los tres y el ex aurrerista Guereñu comparten desde la distancia preocupación por la situación del conjunto babazorro y coinciden en que «está un poco difícil», pero no pierden la esperanza porque «una ciudad como Vitoria se merece, por lo menos, un equipo en Segunda», significa Alonso. También analizan el fútbol alavés, con pocos profesionales. «Es la pescadilla que se muerde la cola. Aquí se mira más fuera y muchos jugadores, viendo eso, lo dejan. Es cosa de las dos partes», razona el punta.