-Adrián decía que hay que olvidar cualquier pique del partido de ida y Aganzo, en aquel encuentro, incluso sujetó a su ex entrenador Preciado en una tangana final con Lacen. ¿Sólo fútbol entonces?
-D. A.: Por supuesto, pero dentro del fútbol cabe la rivalidad y competir al límite, porque eso es el deporte. Vamos a competir, vamos a poner mucho más que ellos y a rayar el límite, nos jugamos tres puntos por la ciudad, por el respeto de los jugadores y por la historia del club, que es mucho más que una posibilidad de ascenso. La legalidad tiene un límite y llegaremos a ese límite, pero dentro de lo que es el fútbol. Sin pensar en lo que pudo pasar o no pasar allí.
-A. L.: Sí, yo no estaba, pero lo que pasó en el campo debe quedarse en el campo y ya está.
-A usted, por cierto, igual le reciben de forma especial los 2.000 aficionados del Sporting, dado su pasado con el Oviedo.
-A. L.: Hombre...
-D. A.: Eso, eso, dí algo.
-A. L.: El hecho de que jugué en el eterno rival siempre estará ahí, pero en el campo hay que ser lo suficientemente fuerte para que ese tipo de cosas no te afecten y, además, que estamos en nuestra casa y nos van a apoyar a nosotros tope.
-A bote pronto, ¿qué les sugiere el Sporting? ¿Con qué rasgos se quedan de este equipo que pelea por el ascenso?
-D. A.: La velocidad que tienen en las bandas, Kike Mateo en el centro y Diego Castro, el delantero que parece ahora estar en un buen momento. Pero vamos, que no nos vamos a fijar demasiado en eso y sí en nuestras cosas buenas. Aquí van a ser once contra once y nos vamos a dejar el alma, nos da igual que vuelva Matabuena o que salga otro, como supongo que les pasará a ellos. No tenemos nombres en la cabeza.
-A. L.: Sí, es que tampoco puedes pensar demasiado en eso. Vamos a centrarnos en nuestro trabajo.