Faltan cuatro partidos para que acabe la Liga y toca apechugar. Para los jugadores se trata de demostrar en un mes lo que no se ha podido concretar antes y a la afición le queda el orgullo del hincha, que siempre es mucho orgullo, para ponerlo en juego en Mendizorroza. Entrega en el campo por apoyo en las gradas. Es el intercambio pactado. De esa fórmula pueden nacer victorias, empates o derrotas, pero nunca reproches.
Llegué desde Uruguay a Vitoria y me vi sumergido en una temporada excepcional. Sí, la de la UEFA. El 'Glorioso' se paseaba con autoridad por Europa y ahora que trata de sobrevivir en el barrio de Segunda me gustaría que aparecieran en el campo todos los que alguna vez disfrutaron con aquella campaña espectacular. Todos. El hincha verdadero se curte en las situaciones extremas y eso llega este domingo contra el Sporting. Si el campo se llena el primer gol estará cerca.
Atentos a los momentos de flaqueza del equipo, ahí se necesita a la gente. El aliento obliga a los jugadores, les hace ir más allá del cansancio, otra carrera siempre es posible, se puede llegar a ese balón imposible. En el fútbol todo es mutuo y recíproco cuando se habla de la transmisión entre el césped y la grada. Así que hagan planes para el domingo, pero hasta las ocho. Después el mejor plan es una victoria.