La botella, medio llena. Es lo que quiere ver Íñigo Calderón. Vitoriano, alavesista de cuna y de formación. No quiere ni oír hablar de una hipotética desaparición del club. No quiere «ni pensar en eso». Le duele. «Si me pongo a darle vueltas a que nos jugamos 87 años de historia se me pone un nudo en la tripa y no puedo dormir», asegura el defensa albiazul, que opta por la meditación positiva. «Mejor pensar en que si ganamos lo tendríamos bastante más cerca».
Porque mañana se disputa «el partido de los partidos». Después de otorgar a tantos encuentros el calificativo de final, éste se aproxima a esa realidad. «Es el más especial para todo el mundo. En la calle te paran, te dicen que van a ir... Se está viviendo tanto dentro del equipo como en la ciudad. Además, queda poco margen de maniobra. Es por la noche, buena entrada... Es perfecto, sólo falta sacar los tres puntos».
Le impresiona que Mendizorroza pueda llenarse y vuelve a tirar de historia para dar lustre a sus sensaciones. «La última vez que vi eso... Se me viene a la cabeza el día del Inter, en UEFA, y se te pone la piel de gallina. Yo, encantado. Cuanta más gente haya, mejor. Y cuanta menos de ellos, también mejor», explica el lateral derecho.
«Es una semana distinta», asegura sin dudarlo. Hay que «ganar sí o sí» y el equipo «está concienciado, con ganas de que llegue». En este escenario, Calderón quiere recordar que este ímpetu no debe mezclarse con la ansiedad. Debe ser bien canalizado y pide «cabeza fría, porque cuando piensas tanto en el partido y en la importancia que tiene te puedes volver loco».
«El peor trato»
«Nos va a contagiar el ambiente para ir a por el partido desde el principio, pero hay que tener mucha calma porque se pueden cometer errores y no estamos para regalar. Hay que hacer las cosas bien y mantener la puerta a cero, eso es lo principal», apostilla el vitoriano.
Ni siquiera el ambiente hostil vivido en El Molinón debe influenciar a los albiazules. «El partido de allí ha sido el peor que nos han tratado, dentro y fuera del campo. Cuando acabamos teníamos muchas ganas de venganza, pero lo mejor es estar tranquilos, ser más inteligentes que ellos, sacar los tres puntos y al final desearles suerte contra el Córdoba. No hay que volverse locos, no entrar en tanganas... Al final es una lotería y te puede tocar una expulsión a ti», concluye.