A todos. Esta vez me quiero dirigir a todos y cada uno de aquellos los que sientan los colores del Glorioso, como me los hicieron sentir a mí. Sé que son momentos difíciles, que vuestra ilusión en esta temporada se ha desvanecido con el correr de los partidos, después de años muy difíciles. Sé también que los jugadores lo han dado todo. Pero es cierto, asimismo, que siempre faltó algo más.
Faltó esa cuota de suerte que antes era una aliada nuestra segura. Sé y conozco los movimientos del club, ya que siempre estoy en contacto, tanto con amigos como con periodistas que me ponen al tanto de todo lo acontecido en el Alavés, y como tal me siento igual que ustedes. Uno llegó al Alavés con las manos vacías y se fue lleno en todo. Por esto y por mil razones más siento al club tanto o más que ustedes. Lo siento como si estuviese en Vitoria ahora mismo.
Venimos de tiempos difíciles, donde los malos manejos nos han quitado la esperanza. Os han puesto en boca de todos, pero aún seguimos ahí, seguimos hacia adelante y no queremos abandonar. Seguimos cuando nadie lo esperaba, cuando todos nos veían tirados, cuando ya nadie confiaba, cuando el futuro pintaba absolutamente negro. Vosotros estábais ahí, a vuestra manera, pero estábais y eso es lo que vale. Ahora hay que seguir un poco más.
Creer
Dejar a un lado al equipo es dejar a un lado la historia. Dejar a un lado las tardes de grandes gestas que estábamos acostumbrados todos. Dejar de lado al equipo albiazul es dejar de creer un poco en aquello de lo que un día todos nos sentimos orgullosos.
Hoy necesitamos de todos. Hoy la realidad es otra a la de aquel pasado glorioso. Son tiempos duros. Esa realidad nos pide ahora que todos estemos junto al equipo. Que éste no es otra cosa más que parte de un pueblo. Hoy necesitamos de los grandes, de los chicos, de los pesimistas, de los optimistas, de los forofos y de los que no lo son tanto; de todos. Porque el Alavés no es de uno solo. Es de todos, de toda la afición.
Espero que este fin de semana la historia vuelva a jugar de parte nuestra. Que Mendizorroza brille como aquellos años atrás y que cada uno de vosotros, después de aportar ese granito de arena, vuelva a casa con la satisfacción de haber ayudado al equipo.