Un conservador Alavés a domicilio desaprovechó una inmejorable ocasión de conseguir un triunfo crucial en su agónica lucha por mantener la categoría. Lejos de aguar la fiesta al líder, la sola preocupación de ambos por mantener la puerta a cero derivó en el ascenso matemático del Numancia a falta de cuatro jornadas. Sabiendo que seis equipos ya ganaron en Soria y una vez comprobado el nerviosismo local por agotar los noventa minutos en tablas, es una lástima que el Alavés no actuara con mayor talante ofensivo y se conformara con un solo punto que le sitúa en puestos de descenso.
MIEDO EN EL CUERPO
Confiemos en que a la calculadora del técnico albiazul José María Salmerón no le falle ningún decimal, porque de otra forma no se entiende el temor con que se afrontó el encuentro. Con la recuperación de efectivos en defensa, optó por adelantar a Gaspar al pivote del centro del campo. Esta estratagema de sacrificar un segundo delantero obligó a que el punta Aganzo bajara en exceso a recibir el balón.
Para completar el trío ofensivo, tanto Moral como Adrián -ayer desapareció como el Guadiana-, volvieron a carecer de desdoblamiento por las bandas, esta vez con Calderón como lateral derecho. De esta forma, peloteo mutuo en el centro del campo sin una sola ocasión clara de gol por parte de ningún equipo en todo el partido.
Tampoco me extraña, ya que en la segunda parte los cambios efectuados por el conjunto albiazul resultaron deprimentes. Con el canterano Igor Martínez sin convocar y Gabri en el banquillo, se echó sin embargo mano de jugadores sin ritmo como Samuel y Jairo. Para colmo de males, otro experimento con Mateo por delante de la defensa después de una larga convalecencia a consecuencia de su lesión.
SIN MEDIAS TINTAS
En el mundo del fútbol se sabe que un mayor presupuesto económico no garantiza el éxito, pero da que pensar referente a la gestión, la abismal diferencia clasificatoria entre ambos conjuntos después de 38 jornadas de competición. Sobre todo, cuando miras la mayor calidad individual de la plantilla alavesista con respecto a un rival de Primera actualmente. Claro que tampoco es de extrañar tan preocupante situación si observamos sobre el campo los hombres utilizados y su cometido.
Craso error a enmendar cuanto antes, cuando el próximo visitante a Mendizorroza es un Sporting que apunta al ascenso. Porque todavía espero ver sobre el terreno de juego a los futbolistas adecuados y con las ideas bastante más claras. Entonces, podremos primero dar un serio correctivo a todos los asturianos que vendrán posiblemente en masa hasta Mendizorroza y después afrontar con mayores garantías la salida ante el Racing de Ferrol. Todavía estamos a tiempo, ya que dependemos de nosotros mismos en estas jornadas, pero el margen se agota.