El Alavés recuperó en la mañana de ayer a José Manuel Mateo para el tramo final de la campaña. El defensa navarro, después de una fractura de clavícula, regresó al equipo durante la segunda parte después de causar baja en los once últimos encuentros de Liga.
El futbolista albiazul cayó lesionado en la visita del Granada 74 a Vitoria, en el encuentro que supuso la transición entre Josu Uribe y José María Salmerón en el banquillo alavesista. En aquel encuentro, una mala caída sobre el césped le obligó a abandonar el partido en el minuto 7 de juego. De ello hace prácticamente tres meses, el plazo de recuperación fijado en aquel momento tras la intervención quirúrgica para recomponer su hombro.
Mateo vivió ayer un regreso al equipo cómodo por las circunstancias del partido y, además, en una situación táctica extraña para él. Salmerón, ante la salida de Gaspar por unas molestias, decidió que el jugador navarro se incrustara en el centro del campo junto a Lacen. En la media hora que disputó en Los Pajaritos, Mateo tampoco debió emplearse a fondo, aunque vio una cartulina amarilla por una entrada a destiempo sobre un jugador del Numancia.