El Numancia-Alavés se anuncia ya como el duelo de los contrastes por la desigualdad de lo que se dilucida el domingo. Primera contra Segunda B, por decirlo de alguna manera. Es lo que le espera, por un lado, al líder soriano -necesita sólo un punto para descorchar el champán- y la amenaza que se cierne, por otro, sobre el equipo vitoriano si sigue sin espabilarse en la Liga. «Nos jugamos tanto», exclamó ayer Edu Alonso. «Comparto que nos jugamos más que ellos. Supone más un descenso que un ascenso», entiende el defensa, que tiene más de lo primero que de lo segundo en su palmarés. «A ver si somos capaces de plasmarlo en el campo», se refiere a la importancia de la disputa.
Por todo lo que se pone en liza en Los Pajaritos, la salida a Soria «no es la soñada», tercia Edu Alonso, aunque aboga por ser «optimistas» ante un final de campaña en el que «dependemos de nosotros». Con el propósito de aguar la fiesta local, el lateral recuerda que el futuro de la entidad de Mendizorroza también se juega estos días sobre la hierba. «No se salva nadie. Esto implica a todos», sugiere el bilbaíno ante una eventual liquidación del club, más ficticia que probable a día de hoy.
Sin excusas
«Ojalá seamos capaces de dar la vuelta a la situación y nos sintamos orgullosos de haber solventado otro año un momento complicado». Porque de no ser así, el borrón sería compartido en la caseta. «No es lo mismo buscar equipo dejando al tuyo en la categoría que bajando. Queda a tus espaldas y pesa», advierte ante una hipotética pérdida de categoría.
A estas alturas de la competición «no es excusa», remarca Edu Alonso, que el Alavés esté sometido a concurso para justificar sus debilidades, pues sus futbolistas sabían de las estrecheces económicas desde julio, y las asumieron como suyas cuando optaron por seguir en Vitoria. Y advierte de que, tal y como está el fútbol, otea en el horizonte que «otros equipos» se sumarán en breve a la intervención judicial para sobrevivir.
Otro albiazul, Ángel, quien lleva dos días entrenando con el grupo y se autodescarta para Soria por la falta de entrenamiento, aprecia en el vestuario del Alavés «compromiso» para salir del atolladero. Al menos él apuesta por «dejarnos la piel en el campo» ante «las cinco finales» que le esperan al cuadro vitoriano. «El vestuario es consciente del momento, hay buen ambiente y lo único que se nos puede exigir es dar el máximo. La situación es la que es, hay facetas del juego que no dominamos, pero lo que importa ahora es sacar los tres puntos», apunta el bejarano.
Da más importancia a «la faceta psicológica» que a la futbolística en estos momentos y apunta que quien baje los brazos, caerá a Segunda B.