Sobreponerse a la angustia |
El Alavés remonta en el tramo final con goles de Igor y Mena para firmar un triunfo imprescindible que oxigena su carrera por la permanencia
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F. RUIZ DE ESQUIDE
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CANAL MENDIZORROZA. Los jugadores albiazules celebran la victoria al término del partido. /El Correo
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En uno de esos partidos que debiera convalidar la asignatura de la angustia para toda la temporada, pero sólo se anuncia como un paso más en un tramo final de arritmias albiazules, el Alavés se sobrepuso a las circunstancias para firmar, ya cerca del epílogo, un triunfo imprescindible. El que oxigena sus pulmones durante una semana en la agónica pelea por la permanencia y corta momentáneamente el aire al Polideportivo Ejido, que a ocho puntos de distancia parece quedar a expensas de una heroicidad. La sensación de asfixia que experimentó Mendizorroza durante más de una hora -en una macabra repetición del partido de la campaña anterior- dejó paso a la inmensa liberación a través de los goles de Igor Martínez y Mena. Debería afanarse ahora el cuadro vitoriano si quiere que sus aficionados dejen de preocuparse por las palpitaciones y recuerden que al fútbol también se acude como desahogo.
El Alavés liquidó el partido en nueve minutos -del 71 al 80- y lo padeció durante demasiado tiempo. Desde que Usero aprovechó la estrategia para denunciar la concentración defensiva y colocó un certero cabezazo en la red de Bernardo. Los nubarrones que habían descargado con fuerza sobre el césped alavesista acentuaban los peores presagios. El 'Poli' Ejido -hasta entonces ni más ni menos que otros visitantes de Mendizorroza, a la espera- se encontró con una ventaja que, entre dos equipos que no llegan al gol por partido, se antojaba importante.
Adrián e Igor
Salmerón, con un torrente de bajas que se aumentó con la de última hora de Toni Moral, se había visto obligado a recomponer el puzzle por casi todas sus piezas. Rescató a Tarantino para el lateral zurdo, incorporó a Edu Alonso al centro del campo, colocó a Sergio en la izquierda y mantuvo a Stevanovic, en una obcecación que el esloveno se encarga de desnudar día a día a base de indolencia. Entretanto, Mena -ayer entonado dentro de su innata irregularidad- buscaba enganchar con Gabri, única punta. Y el fútbol alavesista, antes y después del 0-1, resultaba atropellado. Con buenas intenciones a la hora de construir y grandes dificultades para pisar el área contraria.
El formato inicial, que dio para un arranque intenso y acciones esporádicas como el disparo al palo de Sergio Rodríguez y una buena ocasión de Mena, cambió por obligación. El técnico alavesista dio entrada, aún en la primera parte, al debutante Adrián y el Alavés agradeció el gesto. Más aún cuando poco después del descanso Stevanovic dejó el puesto a Igor y Sergio se unió a Lacen para dar sentido al juego albiazul.
En nueve minutos
A la capacidad alavesista para sobrevivir en unas condiciones muy cercanas al drama sin perder la compostura, se unió el claro bajón del adversario. El 'Poli' Ejido, que nunca arriesgó pero sí metió revoluciones al juego durante la primera mitad, comenzó a griparse. Sergio y Lacen se apoderaron con claridad del centro del campo; los delanteros alavesistas recibían balones con cierta claridad cerca del área y sólo faltaba la chispa que prendiera un partido que en ese momento tenía ya la etiqueta de 'remontable'. El conjunto andaluz se resumía en un muro defensivo.
Y después de varias correrías sin éxito de Mena, el partido se igualó de nuevo en la estrategia. Un córner que el toledado colocó en el primer palo para la inusitada aparición de Igor Martínez. El estreno goleador del delantero vitoriano incendió Mendizorroza. Inapelable el cabezazo cruzado en el primer palo que rescató al Alavés cuando se intuía próximo el desánimo que suele generar un control sin eficacia.
El 'Poli' Ejido encajó el golpe como un peso pluma. Directo a la lona, de la que nunca se levantaría. Ni la entrada de Pedro Vega, el mejor estilete ofensivo de su equipo, reanimó a un equipo psicológicamente tocado y físicamente disminuido. Sin estridencias ni grandes lujos, el Alavés no dejaba de merodear el área rival y resolvió en nueve minutos.
El segundo gol también tuvo el elixir de la juventud. En su debut 'express' -ya son varios esta campaña- Adrián recibió en la banda, recortó hacia dentro y su zurdazo con bote sobre un césped rápido sólo fue rechazado por Bello, en uno de sus escasos despistes. Y a dos metros de la portería apareció Mena -hielo en un trópico de nervios- para congelar el tiempo con un recorte sobre el central y el gol salvador.
Tampoco de ese segundo directo logró reponerse el 'Poli' ante un Alavés que manejó con bastante serenidad un tramo final sin excesivos sobresaltos. Casi siempre -salvo en algún instante del descuento- defendió lejos de su portería para asegurar un triunfo esperanzador. Son tres puntos de ventaja sobre el descenso, aunque también la sensación de que sólo con una victoria en Las Palmas se podrá mirar el horizonte desde otra perspectiva.
f.r.esquide@diario-elcorreo.com 1 2
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