El Alavés se aferra al flotador |
Puntúa a domicilio para mantenerse fuera del descenso en otro partido gris donde concedió el empate en un claro error de Bernardo
|
|
F. RUIZ DE ESQUIDE
|
|
|
|
|
|
| Más fotos: |
1
2
|
 |
CANAL MENDIZORROZA. Toni Moral protege el balón ante la presión de un defensor del Hércules. /El Correo
|
El Alavés se aferró ayer al flotador del voluntarismo y la abnegación para mantener la cabeza fuera del agua. Lo consiguió ante el Hércules con un punto que rompe la racha de cinco derrotas a domicilio y le sostiene fuera de las posiciones de descenso. Mientras intenta aprender de nuevo a nadar -siguen sin existir noticias de aquel equipo con chispa de noviembre y diciembre- y con la visita a Córdoba en el horizonte, el cuadro vitoriano se apuntó al menos al puntito de la subsistencia. Un grave error de Bernardo le impidió hurgar en las inseguridades de un adversario que con un ramillete de buenos futbolistas es incapaz de armar un bloque consistente y al que, visto lo visto, no se debe descartar de la pelea por el descenso. Claro que con una ocasión de gol -anotada por Casar en un ejercicio de efectividad- es difícil salir de un campo contrario con algo más que un empate.
Salmerón confirmó las pruebas realizadas durante la semana y situó al equipo en el Rico Pérez con un perfil más ofensivo del habitual. Por primera vez desde el mes de septiembre, el Alavés se atrevía con dos delanteros en el once inicial. Raúl Sánchez y Aganzo trataban de conectar en ataque y el equipo albiazul les buscaba por arriba en balones largos. Sin excesiva claridad, pero al menos con la sensación de que cualquier pelota bajada cerca del área podía constituirse en un peligro.
El partido, en realidad, resultó un continuo homenaje al bostezo. Con dos equipos que adelantaban unos metros la defensa, trababan el juego a la menor oportunidad y disputaban el balón en apenas treinta metros de césped. Tote, que comenzó con frescura y acabó por enredarse en individualidades, era el faro que buscaba el Hércules. Para el Alavés, afanado en tareas de contención y apenas con salida por la banda derecha -Sergio y Edu Alonso- se trataba de contemporizar a la espera de una oportunidad.
Gol y mazazo
Apareció el mejor escenario posible gracias a la estrategia. Un córner que Casar cazó a bote pronto y que, entre un bosque de piernas, sorprendió por bajo a Unai Alba. El Hércules, hasta entonces sin vías de penetración ante la tupida defensa albiazul, se recuperó en un accidente. Bernardo salió para tratar de neutralizar un centro sin excesivo peligro desde la izquierda y su puño apenas rozó el balón. La pelota, suspendida en el aire, acabó en la cabeza de Tote, que firmó el empate. Si Ardouin había regalado un gol en Cádiz, Bernardo repitió ayer. La portería alavesista sigue bajo sospecha.
Resultó un gran mazazo para la escuadra alavesista, que durante diez minutos apuntó al k.o. técnico. Con un par de llegadas de Ion Vélez y una tercera muy clara para Sendoa por la izquierda. Pero el Hércules, tan escaso de ritmo como el conjunto albiazul, volvió pronto a ese estado vaporoso en el que se movió todo el partido. Con más balón, pero sin apenas continuidad ante un Alavés cuya única virtud residía en el orden y el esfuerzo. Ya con un Lacen que emergía de la vulgaridad reinante para llegar a casi todas las zonas del campo y minar el centro del campo.
Sin recursos
Si la primera mitad había resultado monótona, con goles de circunstancias, la reanudación se convirtió en un monólogo del Hércules ahogado por la mordaza defensiva albiazul. Si el primer cambio fue obligado -Garro como central por el lesionado Casar-, el segundo, la entrada de Ángel por Raúl Sánchez, con una reestructuración generalizada apuntó las intenciones de Salmerón. Reforzar el centro del campo con Garro junto a Lacen y colocar a Stevanovic en la posición de mediapunta para tratar de armar el contragolpe. El esloveno, ni de medio centro ni más adelantado, participó en acciones importantes. Más bien quedó engullido por el partido.
Y los recursos por ambas partes, escasos desde el inicio, menguaron con las fuerzas. El Alavés, de nuevo impreciso en todas sus intervenciones cerca del área, se conformaba con un punto. Perdía tiempo y se aferraba al reloj. El Hércules tampoco daba excesivas señales de vida. Aunque a punto estuvo de resucitarlo Coromina, con un despeje fallido en el descuento que acabó en un balón al área y en un salvador despeje.
El Alavés amasó así un empate que alivia la pésima racha a domicilio, aunque no enmascara sus graves problemas. Si quiere lograr la permanencia necesitará elevar en varios tonos sus prestaciones.
f.r.esquide@diario-elcorreo.com
|
|
|