Cabrera: «Me apena por el club y por no poder rendir hasta la próxima temporada» |
El debutante se prepara para una larga convalecencia «frustrado» por una lesión que le impedirá corresponder «a la fuerte apuesta del Alavés»
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J. A. MARTÍNEZ VIGURI
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CANAL MENDIZORROZA. Cabrera recibe el cariño de su madre postrado en una cama del hospital. / JESÚS ANDRADE
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Tuvo un estreno ciertamente cruel con la camiseta del Alavés. En horas pasó del campo de La Rosaleda, donde cayó lesionado de gravedad a los 47 minutos de juego, a la mesa de operaciones del Hospital San José para que los doctores Gaisán y Ruiz Moneo le cosieran literalmente el tendón de Aquiles del pie derecho. El domingo fue un segundo día de dolor, físico y emocional, para José Luis Cabrera, uno de los dos fichajes -el otro es Jairo- que la casa albiazul trajo el jueves para contribuir al fortalecimiento de un equipo errante.
«Ya estoy mejor de ánimo», reveló ayer el futbolista madrileño a EL CORREO postrado en una cama de la policlínica vitoriana. «Todo sucedió de repente, el fichaje, la incorporación al equipo, el debut, la lesión, la operación... Te hundes, pero ya estoy mejor después de que la intervención saliera bien. Ahora tengo que asimilar que me quedan cinco meses por delante para recuperarme y ser optimista». Con el alta hospitalaria, que la recibe hoy, echa a andar para Cabrera una convalecencia a prueba de sacrificio y fuerza de voluntad. Mucho de ambas virtudes. Serán las muletas sobre las que se apoye para estar listo en pretemporada. Del pie depende. La Liga empezó y terminó para él pasadas las siete de la tarde del sábado.
Sobre la hierba del estadio malacitano se quedó la esperanza de un jugador que acogió la llamada del Alavés con el entusiasmo de quien necesita reivindicarse. Más que por él dice sentirlo por quien confió en sus servicios. «La lesión me apena por el club y por no poder rendir hasta la próxima temporada. Venía por Astudillo, un jugador importante, a cubrir su marcha...». El Alavés le brindó la oportunidad de volver a jugar después de hacerlo muy bien con el Almería la campaña anterior, rematada con el histórico ascenso a Primera, y de pasar al olvido en el arranque de ésta. «Estoy frustrado por no responder a la fuerte apuesta que hizo el Alavés por mí». Le firmó por este ejercicio más otros dos. Será en los siguientes cuando tenga ocasión de cobrarse la revancha por una maldita pisada en falso. «Me siento orgulloso del debut con el equipo, pero decepcionado por la lesión». De la que él no tuvo responsabilidad alguna, ni tampoco medió la intervención de un rival. Se debió a un infortunio.
Hasta ese momento sin compasión Cabrera se había «encontrado muy bien» frente al Málaga, «arropado por los compañeros, con los que sólo llevaba un día. Salí con muchas ganas al campo. Vi al equipo motivado, teníamos el partido controlado. Las primeras sensaciones fueron muy buenas». Hasta que se frustraron.
Con la resignación del futbolista, cuya «vida tiene estas cosas», Cabrera encara un futuro desconocido para él en cuanto a recuperaciones de larga duración. Como mucho había pasado antes por mes y medio de rehabilitación como consecuencia de una rotura de un ligamento del tobillo. El tendón hecho añicos el sábado también le había dado guerra recientemente -una tendinitis-, pero lo tenía superado. Hasta que dijo basta y se rompió con toda crudeza. Una dolencia que también fractura a un Alavés desvalido.
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