Del control a la incapacidad |
Un gol de estrategia acaba con la resistencia del Alavés, que careció de profundidad Triple debut y grave lesión de Cabrera
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Canal Mendizorroza
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CANAL MENDIZORROZA. Aganzo, que en la foto protesta una acción desde el suelo, dispuso de la mejor ocasión albiazul con 0-0 en el marcador. / FOTOS: IOSU ONANDIA
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Del control absoluto a la incapacidad para resolver los problemas generados antes y después del único gol pasó ayer el Alavés en otra tarde desperdiciada. El Málaga se sobrepuso a sus graves problemas de creación a través de los cambios mientras el cuadro vitorianocomenzó a perder aplomo tras el descanso hasta verse engullido por un golazo de Apoño que castigó sus inseguridades. En la jornada de los debuts -Ardouin, el gravemente lesionado Cabrera y Jairo- el cuadro vitoriano perdió una excelente oportunidad de puntuar frente a un adversario que realizó sus tres sustituciones antes de la reanudación y afrontó los 45 últimos minutos sin el ariete Salva, además de los ausentes Baha e Hidalgo. La condena, una clasificación que se estrecha aún más y convierte ya cada partido en una cita de máximo riesgo.
El encuentro había nacido trufado de sorpresas. Todas ellas por parte albiazul. Después de 22 jornadas, Uribe optó por el cambio de portero. Bernardo, más nervioso de lo habitual el último mes, dejó paso a Ardouin. Cabrera, recién llegado del Almería, protagonizó el 'debut express'. Tanto el francés como el centrocampista cumplieron de sobra. La aparatosa salida en camilla del último, además, coincidió con los temblores alavesistas.
El Alavés se plantó firme sobre el césped en el primer partido 'post-Astudillo' y colocó grilletes sobre el adversario. Alejó a Salva del área con una defensa contundente y envolvió a Peragón, teórico armador del fútbol andaluz. El cuadro albiazul equilibró sin apuros en el centro del campo y tocó con cierta claridad, aunque siempre lejos del área. El equipo sigue lejos de encontrar la chispa y velocidad necesarias para hacer daño entre líneas.
Aganzo no acierta
El partido, no obstante, estuvo en las botas de Aganzo. El delantero recibió de espaldas en el área y se fabricó la jugada entre piernas rivales. Esta vez apuró en exceso y el regate sobre el portero le dejó sin ángulo. Fue la primera y única ocasión clara por parte albiazul. También una de las pocas que se le han escapado al delantero madrileño esta temporada. El Málaga, uno de los conjuntos más sólidos de la categoría, nunca se descompuso. Ante ese orden, el cuadro albiazul se quedó sin respuesta ofensiva.
Aunque sus verdaderos problemas aparecieron por otro lado. Y es que el partido se movió al son que dictó el banquillo local. A la espesura de su equipo, Muñiz respondió por la vía rápida. Primero colocó a Sandro para tratar de mejorar la elaboración. La lesión de Salva le obligó después a situar a Iván Rosado en punta. Y en el descanso, con Carpintero también tocado, Eliseu entró por la banda izquierda, centrando la posición de Calleja.
Desajustes y sin reacción
Y el Alavés, sin ajustes a estas variaciones y desorientado tras la marcha de Cabrera, padeció las consecuencias. Con un Málaga que supo abrir el campo y tocar con sentido por dentro. De ahí nacieron veinte minutos descontrolados. Eliseu rozó el gol -en un fuera de juego no señalado-, Iván Rosado colocó la pelota en el larguero y, finalmente, la estrategia decidió. Despiste colectivo para dejar a Apoño solo en el borde del área y remate inapelable. De calidad.
Para remar a contracorriente recurrió Uribe a Mena -Garro de central por el sustituido Gaspar- y poco después al debutante Jairo. También ubicó a Casar de improvisado delantero centro, lo que unido a la expulsión por doble tarjeta del portugués Paulo Jorge, dejó un tramo final incierto. Pero el Alavés tuvo más empuje que fútbol y apenas en un saque de banda largo llegó a inquietar al inédito Goitia. Pérez Lima, que cosió a faltas a los albiazules en el tramo final, remató la faena para la tranquilidad local.
Y el Alavés, a rumiar otra derrota dolorosa que le sitúa ya al borde de las posiciones de descenso. Y con el recién llegado Cabrera fuera de circulación.
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