El Alavés escarba un empate |
Tras una primera parte pobre, el cuadro albiazul tira de intensidad y salva un punto | Aganzo pone de nuevo la efectividad
|
|
F. RUIZ DE ESQUIDE
|
|
|
|
|
|
| Más fotos: |
1
2
|
 |
CANAL MENDIZORROZA. Medhi Lacen y Jandro luchan por llegar al balón. /El Correo
|
El Alavés escarbó ayer en el partido hasta remover a la expeditiva defensa del Nástic y encontrar, a través de la efectividad de Aganzo, la manera de salvar un punto. Empate que no saca de apuros clasificatorios al equipo albiazul, continúa con la sangría de Mendizorroza, pero también evita una tercera derrota consecutiva que se antojaba más que factible durante muchos minutos. A una primera parte pésima en ataque y marcada por el golazo de Campano siguió una segunda plena de coraje y donde, a falta de grandes recursos, el afán por superar la adversidad acabó con repetidas embestidas sobre la portería contraria que quebraron la solidez de un adversario con más categoría de la que dicta la tabla.
La secuencia de partidos del mes de enero viene a demostrar que el Alavés se sostiene con apuros y trabajo colectivo en una fase de la temporada donde no encuentra aquella chispa que le calentó en noviembre y diciembre. Prender el juego ofensivo -con Sergio y Toni Moral apagados- se convierte en una tortura y el cuadro albiazul se encomienda a la llama de Aganzo. El viento de una vulgaridad generalizada parece apagarla definitivamente, pero se aviva en cualquier remate. Ayer, uno de los escasos descuidos de los centrales rivales se convirtió en gol. El noveno del madrileño.
Atasco total
El Alavés había comparecido con el equipo esperado. El regreso de Ángel a la banda izquierda, el cambio a la derecha de Coromina y Gabri de nuevo en el interior diestro por un Samuel trasladado directamente a la grada. Era un partido de alto riesgo y por ninguna de las dos partes se cometieron imprudencias. Más bien al contrario. Toque de balón más aseado, aunque sin peligro, por parte de los visitantes, y un cuadro vitoriano atascado desde el inicio. Concentrado en evitar errores, se empeñó casi siempre en un fútbol directo que el Nástic contrarrestaba con contundencia. Pérdidas cuando se trataba de ganar superioridad numérica por dentro y escasez de efectivos para la segunda jugada cuando Aganzo trataba de neutralizar los pelotazos que le lanzaban los centrales. De las bandas no existían noticias.
Del sopor generalizado -apenas alterado por algún balón robado por el Nástic en zonas peligrosas- sólo logró sacar al partido Campano. El ex mallorquinista, consumado lanzador desde larga distancia, encontró el hueco justo y conectó el disparo soñado. Desde cerca de treinta metros y por la escuadra silenció Mendizorroza. Excesivo castigo, que incluso pudo aumentar a falta de siete minutos para el descanso. Gaspar permitió controlar a Miku en el área y salvó finalmente la acción al desviar su disparo.
1-1 y buenos minutos
No era, en cualquier caso, una tarde para el fútbol y, con el Nástic ya atrincherado y con menos fuelle, el Alavés se dedicó a tirar de intensidad e insistencia. También del balón parado, que en estas condiciones se convierte en el único aliento para la grada. Aunque la buena noticia se gestó en otra acción de fe de Gabri, que, ante la falta de mejor postor, se gana el puesto jornada a jornada. El catalán rescató junto al córner un envío largo de Sergio y puso el único centro en condiciones de la tarde. Aganzo, hasta entonces aburrido, halló el espacio preciso. Lo demás volvió a correr de su cuenta, con un cabezazo cruzado incontestable.
El empate espoleó a un Alavés que, a falta de delicadezas, ganaba las batallas individuales y percutía por las bandas. Astudillo empujaba de firme, Lacen se batía en el centro, Gabri continuaba en la pelea y los laterales, sobre todo Ángel, se animaban ante un rival ya con pocas ganas de fiesta. El Nástic, en una situación delicada, apelaba al punto y amagaba más que otra cosa en el centro del campo, con el ex albiazul Jandro. Resultaron minutos de partido, con la entrada final de Mena e Igor, aunque al Alavés sólo le dio para un cabezazo de Casar tras una falta y una acción sin remate de Toni Moral tras otro pase intencionado de Aganzo.
Empate justo, que deja al Alavés en plena pelea por la subsistencia y con un calendario exigente que afrontará casi sin red. Es hora de mantener la intensidad y afinar el juego.
f.r.esquide@diario-elcorreo.com
|
|
|
|
|