Ibaia se acerca a Mendizorroza |
Tras el debut de Rubén Royo, que sigue el camino de Igor Martínez, el Alavés eleva a cuatro los canteranos y vitorianos que debutan esta temporada en el equipo
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F. RUIZ DE ESQUIDE
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CANAL MENDIZORROZA. Rubén Royo, en el partido ante el Racing de Ferrol. /El Correo
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Aunque la distancia entre Ibaia y Mendizorroza sigue establecida en algo más de cuatro kilómetros, la temporada 2007-2008 quedará marcada en el anuario albiazul como la campaña donde se estrechó el trayecto entre la factoría de Zuazo y el Paseo de Cervantes, y se 'vitorianizó' el equipo. Si todo comenzó a través de las contrataciones de Iñigo Calderón y Nacho Garro -que se estrenaron en las primeras jornadas-, la competición liguera ha asistido ya a dos debuts esperanzadores: Igor Martínez y Rubén Royo.
Una situación que actualiza el muchas veces debilitado compromiso albiazul con la cantera en una plantilla donde también Ángel y Gabri, consolidados en el once titular, llegaron hasta la primera plantilla desde el conjunto nodriza. Morgado, aún sin debutar, completa el remozado encuadre dentro de un club poco acostumbrado al estreno o la promoción de los canteranos y que ahora trata de modificar un déficit histórico.
«Se están dando oportunidades a los jóvenes y es muy importante ver que se puede llegar al primer equipo», aseguraba ayer Igor Martínez, el caso más llamativo desde el inicio de la competición. Con 18 años ha disputado ya nueve partidos en Segunda, dos de ellos como titular. Una situación -tanto por su juventud como por la continuidad en el equipo- de la que no existe comparación en la época reciente en el club.
«Nervios terribles»
Igor, que junto a Rubén Royo y Samuel protagonizó el triple cambio que facilitó el cambio de dinámica en el partido ante el Racing de Ferrol y al final la victoria, dedicó ayer elogios al último compañero que ha dado el salto desde el filial. «Es rápido, tiene un buen uno contra uno y le gusta mucho encarar al contrario», resumió. «Se nota que es mi amigo», bromeaba horas después Royo, que aún admitía su «gran sopresa» por la oportunidad que recibió por parte de Josu Uribe.
«El míster me dijo que me iba a convocar, pero entonces yo sólo pensaba en que estar en el banquillo ya era toda una experiencia. Cuando empecé a calentar en el minuto 30 de la primera parte me dí cuenta de que podía jugar», admitió. Luego llegaron «unos nervios terribles» cuando el técnico le mando despojarse del chándal. «Pero la primera jugada me salió bien y todo fue más fácil», subrayó. Una acción inicial donde profundizó por la banda y habilitó a Samuel, que rozó el gol.
«Me alegro por ellos»
Aunque en otra dimensión -regresó este año al Alavés después de cuatro campañas en Alicante-, Iñigo Calderón también es un producto de Ibaia que ha debutado esta temporada. El lateral diestro vitoriano, que tras un inicio de campaña con minutos ha quedado en un segundo plano, observó desde el banquillo el notable debut de Rubén Royo. «Me alegro por ellos, por él y por Igor; creo que se está contando con los jóvenes porque se lo merecen», subrayó.
Calderón considera que pese a que también hayan influido «las circunstancias» -Royo debutó en una semana con numerosos sancionados-, la entrada en el equipo de varios canteranos refleja «un cambio en la filosofía el club. Ahora se les ayuda más, hay más opciones», destaca.
Uribe cumple
En realidad, Josu Uribe anunció desde su llegada la intención de conceder oportunidades a los jóvenes y ha cumplido sin complejos. «Puede jugar en Segunda con toda tranquilidad», explicó el técnico tras el debut de Igor Martínez en Mendizorroza frente al Tenerife. Con anterioridad, el entrenador alavesista había llegado a asegurar que «en condiciones de igualdad» los canteranos tendrían prioridad debido a su importancia como patrimonio del club.
Lo cierto es que, por unas u otras cuestiones, la presencia de futbolistas procedentes del filial en el primer equipo ha sido escasa desde hace décadas. Quizás los dos más importantes -por sus traspasos al Athletic- fueron Sívori y Sarriegi. El primero participó en el ascenso a Primera de 1998 y el segundo, que irrumpió en la campaña 2000-2001, llegó a convertirse en uno de los futbolistas más apreciados por la grada.
También quedan ejemplos de jugadores con escasa aportación, que después han continuado con éxito su carrera en el fútbol profesional: Juan Pablo (Tenerife) y Ochoa (Murcia). Este último ha sido siete veces titular en Primera esta campaña. Con ellos debutaron los últimos años otros como Kiko, Andrea, Nacho, Romo, Salcedo o Herrera.
Claro que en ningún caso con una presencia, tanto en cantidad de debuts como en minutos, como la de esta campaña.
f.r.esquide@diario-elcorreo.com
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