La otra pella de Piterman |
Entrenadores y ayudantes de la cantera del Alavés reclaman al club las mensualidades de abril, mayo y junio que les dejó de pagar el ucraniano
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J. A. M. V.
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Piterman sigue un partido del Alavés desde el banquillo. / E. C
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La onerosa herencia de Dmitry Piterman, el hombre de negro que durante tres años gobernó el Alavés a su antojo, es inagotable, también incalculable y acepta otros calificativos. Inagotable, porque son tantos los acreedores que van más allá de los 245 que figuran en la documentación, avanzada por EL CORREO el 27 de septiembre, que presentó la empresa albiazul ante el Juzgado de lo Mercantil para acogerse a la Ley Concursal. Incalculable, porque la deuda arrancó con una suma oficial de 23 millones de euros y va camino de los 30. Los demás calificativos ya corren a cuenta de los muchos damnificados que dejó el único presidente que también hizo de entrenador en Mendizorroza.
Precisamente, algunos de los que cuentan con la titulación que él desprecia y trabajaron o siguen trabajando para el Alavés tienen pendientes de cobro tres mensualidades de la temporada anterior. Entrenadores y auxiliares de la cantera albiazul nunca llegaron a recibir los sueldos de abril, mayo y junio de 2007. En su precipitada huida de Mendizorroza, a Piterman también se le 'olvidó' pagarles. Como a tantos otros.
Hoy, la gente del fútbol-base -algunos siguen en la casa; otros dejaron de pertenecer a ella en verano- reclama hoy el dinero que se le adeuda. El martes se reunieron para fijar los pasos a seguir. Quieren que el nuevo Alavés les dé una respuesta, a sabiendas de que la pella de Piterman es una herencia envenenada para el consejo de administración de Fernando Ortiz de Zárate. A ellos les pagaba la Fundación Deportivo Alavés, ahora sin ingresos, acogotada por un embargo de Autobuses Bidasoa.
Son una veintena de afectados y la cantidad, dicen, es menor, aunque no la cuantifican por ahora en conjunto. No saben si el concurso les puede acoger, pero si es así, deben darse prisa porque los administradores ultiman el informe que harán llegar a la jueza.
Lamentan que el anterior vicepresidente, José Nereo Ruiz, les dejara desamparados al darles largas con sus contratos. Pero no son los únicos. Porteros, taquilleros y azafatas contratados por una empresa de servicios afín al directivo cántabro tampoco cobraron los últimos meses del nefasto mandato de Piterman y los suyos. Dinero que ya dieron por perdido.
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