El Alavés se despide de la Copa por despistes |
El cuadro albiazul recibió los goles en dos acciones aisladas y no pudo con el Hércules pese a un buen fútbol al que le faltó malicia
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F. RUIZ DE ESQUIDE
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CANAL MENDIZORROZA. Ángel es consolado por el jugador del Hércules Medina, ex compañero en el Ciudad de Murcia, al final del partido de ayer en Alicante. / FOTOS: IOSU ONANDIA
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Se despidió ayer el Alavés de la Copa en el Rico Pérez a causa de pequeños detalles. Un gol encajado a balón parado y otro despiste que llegó en los mejores minutos albiazules, después de la igualada de Aganzo, le condenaron a la eliminación. Un castigo excesivo para un equipo que por momentos hizo buen fútbol. Con movilidad y toque, sobre todo por parte de Sergio Rodríguez, pero al que faltó llegada para definir el duelo. Su capacidad para triangular y abrir espacios -como no se había visto en otros partidos- careció de malicia cerca del área. Demasiadas opciones desperdiciadas en el último pase ante un adversario que resultó más contundente.
El partido había amanecido con pequeñas sorpresas en la alineación inicial albiazul. Josu Uribe sugirió el lunes su intención de colocar un once mixto y Astudillo y Toni Moral fueron los elegidos para repetir en el equipo inicial respecto al de Salamanca. Claro que tras los cambios habituales en el comienzo de Liga, sobre el césped había nueve jugadores que ya habían sido titulares alguna vez en la competición de la regularidad. Sólo Ardouin y Ángel se salían de esta clasificación. Miguel Pérez y Gabri, sin embargo, volvieron a esperar en el banquillo.
Tres mediocentros
Las modificaciones nominales también provocaron variaciones en el esquema alavesista. Con Nacho Garro, Sergio y Astudillo en el campo, el técnico se decantó por una especie de trivote que acababa en un 4-1-4-1. Con el vitoriano junto a los centrales y los otros dos mediocentros por delante, con bastante libertad de acción. Junto a ellos, Mena y Toni Moral ocupaban las bandas y Raúl Sánchez quedaba en punta.
De esta formación nació un Alavés con mayor elaboración en el centro del campo -Sergio buscaba siempre la pelota- y que llegó hasta el área contraria con soltura en los cinco minutos iniciales. Claro que el Hércules, también con nueve suplentes y dos titulares sobre el césped, profundizó más rápido gracias a sus precisas combinaciones. Hasta encadenar tres ocasiones consecutivas antes del cuarto de hora. Aunque el gol llegó a balón parado. En un córner de Javi González donde el central César le ganó el salto a Astudillo.
Y al Alavés le tocó desde entonces llevar el peso del partido, porque el Hércules se acomodó en su propio campo para iniciar la presión. El cuadro vitoriano maniobraba con cierta paciencia, pero sin profundidad. Hasta el descanso apenas una acción muy bien trenzada con centro raso final de Calderón supuso un problema para el equipo local. La mejora en el fútbol combinativo se truncaba junto al área rival.
No se rindió el Alavés y tras la reanudación dominó el juego con claridad y un notable Sergio entre líneas. Ángel se animaba al ataque por la izquierda ante la evidencia de que el rival ni amagaba. Especulaba ya el Hércules con el resultado y el cuadro vitoriano buscaba su oportunidad.
Dominio y empate
La que apareció de un balón casi perdido. Toni Moral lo rescató tirándose al suelo. Dejó en el sitio al central César y asistió después a Aganzo. El delantero albiazul, recién incorporado, apenas tuvo que empujar el balón para hacer su cuarto gol con la camiseta alavesista. El partido caminaba al menos hacia la prórroga, con un adversario muy tocado.
Pero al Alavés no le dio para mantener la calma ante la rabiosa reacción del Hércules, espoleado por un público que le pedía mucho más. Fueron los cinco minutos que decidieron el choque. Primero Ardouin salvó un remate peligroso de Piti, pero después una indecisión defensiva acabó con la escuadra albiazul. Un balón cruzado que la zaga alavesista permitió bajar con la cabeza a un rival para que Montenegro hiciese un gol demasiado sencillo.
Uribe lo intentó al final con Gabri, pero entonces el Hércules se defendió ya con orden. La nueva ventaja en el marcador le otorgó cierta tranquilidad y sólo sufrió a balón parado. Y al Alavés apenas le quedó tiempo. Padeció la eliminación, aunque las sensaciones ofrecidas permiten pensar en su capacidad de mejora.
f.r.esquide@diario-elcorreo.com
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